El gran dilema para los despachos: invertir en abogados júnior o en IA
La irrupción de la IA generativa está redefiniendo el día a día de los despachos y, con ello, el modelo tradicional de aprendizaje “haciendo”: tareas repetitivas que durante años sirvieron para entrenar a los perfiles júnior ahora pueden automatizarse en segundos. En este nuevo escenario, el debate ya no es solo tecnológico, sino también de talento: qué se aprende, cómo se aprende y qué habilidades serán diferenciales.
En este contexto, Alba Pascual, de ECIJA, subraya que el efecto de la IA no pasa por recortar la cantera, sino por elevar el estándar competencial desde los primeros años de carrera:
“No considero que la IA vaya a reducir de forma significativa la contratación de júniors, aunque sí está transformando el perfil y las competencias que necesitan las firmas. La tecnología agiliza las tareas repetitivas y refuerza el análisis, por lo que el perfil júnior deberá incorporar habilidades digitales, adaptabilidad y pensamiento crítico. La formación jurídica sólida seguirá siendo imprescindible, y la IA será una herramienta complementaria. Creemos que es una gran oportunidad para potenciar el rol del abogado desde la primera etapa de su carrera”.
Su aportación apunta a un cambio de fondo: si la IA asume parte del trabajo más mecánico, los perfiles júnior deben crecer antes en capacidad analítica, pensamiento crítico y criterio profesional, aprendiendo a usar la tecnología como palanca —no como sustituto— y reforzando, al mismo tiempo, una base jurídica sólida como núcleo del oficio.
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