Hugo Écija: “El futuro del sector legal no se adapta: se diseña”
La última conversación del especial Líderes 2026 no podía cerrarse con una visión convencional. Hugo Écija, fundador y presidente ejecutivo de Ecija y referente del mercado jurídico en España y Latinoamérica, lidera una de las firmas que más claramente ha apostado por reconfigurar su estructura para anticipar el futuro. Bajo su dirección, Ecija ha consolidado una plataforma iberoamericana que integra derecho, regulación, datos e inteligencia artificial en una misma arquitectura operativa. En esta entrevista explica por qué el crecimiento sostenido no depende del tamaño, sino del diseño, y por qué 2026 no es una meta, sino una etapa dentro de una transformación estructural.
Superar los 102,3 millones en 2024 es, para Hugo Écija, un hito que debe leerse en contexto. El objetivo para 2026 -explica- forma parte de una hoja de ruta compartida por todos los socios a nivel global, un plan acordado entre todas las oficinas, con un horizonte claro: alcanzar los 150 millones de euros en 2028.
Pero añade un matiz relevante: esa cifra, “a la vista de la evolución del negocio, no descartamos poder anticiparla ya en 2026”.
El crecimiento, sin embargo, no es una cuestión aritmética. “La clave para sostener ese crecimiento es operar de forma distinta”, señala. De ahí la reestructuración de Ecija Tech, que no funciona como una unidad independiente, sino como una capa transversal que integra tecnología, datos e inteligencia artificial en la operativa diaria de la firma.
“Es lo que entendemos por modelo Full AI: diseñar la firma para operar con la tecnología en el centro, no incorporarla después como complemento”.
La diferencia no es semántica. Es estructural. Este enfoque permite escalar sin depender únicamente de más horas o más estructura, mejorar la consistencia del servicio y desarrollar de forma integrada áreas como legaltech, cripto y digital solutions.
Una firma iberoamericana por diseño
La mitad del negocio se genera fuera de España. Y, en palabras de Écija, eso no responde a un objetivo financiero puntual, sino a la propia naturaleza del proyecto: “Somos, por diseño, una firma iberoamericana, con una base sólida en Iberia y la mayor presencia de una firma española en Latinoamérica”.
Que aproximadamente la mitad de la actividad se produzca fuera de España “no es un objetivo financiero, sino la consecuencia natural de ese modelo”. Y prevé que ese equilibrio se mantenga en 2026.
Portugal desempeña un papel clave en ese eje, como refuerzo de la base ibérica y puente natural entre Europa y Latinoamérica. Su crecimiento -con más de 140 profesionales integrados- refleja esa lógica regional.
La entrada en Perú en 2024, mediante la integración de Berninzon & Benavides Abogados, responde exactamente a la misma visión: incorporar liderazgo local en un mercado estratégico para seguir construyendo una plataforma jurídica iberoamericana preparada para escalar en el largo plazo.
“No buscamos crecer por tamaño, sino por capacidad”. Las integraciones que evalúan deben aportar talento senior y especialización allí donde se cruzan regulación, tecnología y negocio, “que es donde hoy se redefine el valor jurídico”. El foco no está en cerrar operaciones, sino en integrarlas en una arquitectura común de cultura, gobierno y tecnología.
“No se trata de añadir tecnología como complemento”
La integración de Nimerya es coherente con esa evolución. Como explica el propio Hugo Écija, “llevamos tiempo trabajando sobre el modelo de operar como una empresa tecnológica con un profundo conocimiento jurídico, y la integración de Nimerya es un paso en esa evolución”.
Y lo subraya con claridad: “No se trata de añadir tecnología como complemento, sino de integrarla en la forma en que prestamos servicios”.
Nimerya refuerza la capacidad de unir derecho, datos, inteligencia artificial y negocio para acompañar a los clientes no solo en el cumplimiento normativo, sino también en la toma de decisiones y en la ejecución.
Este movimiento impulsa la división de Digital Solutions y consolida el posicionamiento en la economía digital. En paralelo, el refuerzo de CL Cripto afianza el liderazgo en regulación, fiscalidad y diseño de modelos de negocio en entornos cada vez más complejos, especialmente en Iberoamérica.
En ciberseguridad, el avance es igualmente estructural. “Incorporamos una capacidad técnica propia, que nos permite ofrecer un acompañamiento integral, desde la estrategia y el cumplimiento normativo hasta la ejecución técnica y la respuesta operativa”.
Capital para acelerar, no para sustituir
El premio de The Lawyer y la entrada de capital privado son, en su opinión, una validación externa de una estrategia que llevan años ejecutando. “El capital externo no sustituye al proyecto; lo ordena, lo profesionaliza y lo acelera”.
Abrir el capital tuvo un objetivo claro: acelerar el crecimiento, dotar al proyecto de mayor ambición y fortalecer su desarrollo, siempre preservando la independencia y la toma de decisiones.
El siguiente paso es escalar ese modelo a través de Ecija Tech como eje transversal. La reestructuración de la división tecnológica -Legaltech, Legal Ops, Digital Solutions, blockchain y activos digitales- permite avanzar hacia un modelo en el que asesoramiento jurídico, tecnológico y con foco en el negocio operan de forma integrada.
“Ser una Full AI Firm no es una etiqueta tecnológica, sino una forma distinta de organizar, gobernar y escalar una firma jurídica”.
El problema no es la tecnología
Cuando analiza la adopción de RPA, cloud o análisis de datos en el sector, su diagnóstico es directo: “El problema no es que falte tecnología, sino que se está usando mal”.
Durante años -afirma- se han implantado herramientas sin cambiar procesos ni decisiones. Y eso no transforma nada.
“Desde Ecija Tech no vendemos soluciones, rediseñamos la operación jurídica combinando automatización, datos e inteligencia artificial con criterio legal”.
Eso es lo que define como “rendimiento real”: menos fricción, mejores decisiones y un jurídico que deja de reaccionar para liderar dentro del negocio.
De experimentar a integrar
Sobre 2026, Hugo Écija evita predicciones cerradas, pero sí identifica una etapa distinta en la economía digital: mayor madurez. “Pasamos de probar a aplicar, de experimentar a integrar”.
La inteligencia artificial estará cada vez más embebida en los procesos clave; la regulación ganará peso; y la seguridad, la gobernanza y la trazabilidad dejarán de ser una capa añadida para convertirse en parte del diseño.
“La clave será la convergencia entre IA, regulación y negocio”.
En ese escenario, la ventaja competitiva no estará en usar más tecnología, sino en saber integrarla bien con el negocio y con el marco regulatorio.
Impacto real: talento y clientes como parte del mismo proyecto
En un mercado en plena evolución, duplicar impacto no significa únicamente crecer en facturación. Para Hugo Écija, el verdadero impacto se mide en transformación.
“Creando un entorno donde el talento pueda crecer y construir una carrera con sentido, en la intersección entre derecho, tecnología y negocio”.
Ese entorno no es retórico. Implica ofrecer responsabilidad real, exposición internacional y participación activa en un modelo que está redefiniendo cómo funciona una firma jurídica.
En paralelo, la propuesta hacia el cliente también evoluciona. “Ofreciendo soluciones que se puedan ejecutar, no solo opiniones jurídicas”. El asesoramiento ya no puede quedarse en el análisis; debe traducirse en implementación, en decisiones concretas y en acompañamiento operativo.
“El impacto real no se mide solo en tamaño, sino en la capacidad de ayudar a otros a transformarse. Ese es el proyecto que queremos seguir construyendo”.
Capital y meritocracia como estructura cultural
En un contexto de globalización, capital y meritocracia son piezas complementarias. “El capital externo no sustituye al proyecto; lo ordena, lo profesionaliza y lo acelera. Nos permite invertir en tecnología, estructura y carrera profesional con una visión de largo plazo”.
Pero la inversión necesita un sistema de reconocimiento coherente.
“La meritocracia es el otro pilar. Hoy el talento no busca antigüedad ni estructuras rígidas, busca proyecto, responsabilidad y capacidad real de impacto. En Ecija eso significa que el crecimiento profesional depende de lo que aportas, no del tiempo que llevas”.
La combinación de ambos elementos -estructura financiera sólida y cultura meritocrática real- es lo que permite construir una firma atractiva en un mercado global competitivo.
Liderar un proyecto exigente
En el plano personal, lo que le impulsa a continuar al frente de Ecija es la construcción a largo plazo.
“Seguir construyendo un proyecto exigente y de largo plazo. Me motiva acompañar a Ecija en una etapa de transformación y asegurar que lo que estamos creando sea sólido, coherente y sostenible en el tiempo”.
Reconoce que es un reto que exige foco y constancia. Y aquí introduce una analogía reveladora:
“El deporte me ha enseñado mucho: avanzar paso a paso, asumir el esfuerzo y entender que los resultados relevantes no son inmediatos, pero sí duraderos si el trabajo está bien hecho”.
La carrera jurídica como disciplina de fondo
Para Hugo Écija, el Derecho no es una carrera de velocidad, sino de fondo. “Con trabajo constante, criterio y capacidad de adaptación”.
Construir una trayectoria sólida implica pensar en el largo plazo, aceptar que el aprendizaje es permanente y tener claridad sobre el proyecto al que se quiere contribuir.
“Cuando hay coherencia entre lo que se hace cada día y hacia dónde se quiere ir, la carrera se construye casi de forma natural”.
La paciencia, en este contexto, no es pasividad. “Saber esperar no es frenar, es avanzar con criterio”. Permite tomar decisiones coherentes en el tiempo y ajustar el ritmo para que el crecimiento sea compartido y sólido.
Atreverse y equilibrar
A los jóvenes abogados les ofrece un consejo claro: no temer salir del camino cómodo.
“Los retos que de verdad te hacen crecer casi siempre generan incertidumbre al principio. Afrontarlos con esfuerzo, valentía, constancia y voluntad de aprender es la mejor manera de construir una carrera con sentido y proyección a largo plazo”.
Y ante la pregunta final -¿rentabilidad o crecimiento?- no duda: “Ambos, pero en ese orden”.
Sin rentabilidad no hay crecimiento sostenible. Sin crecimiento no hay proyecto a largo plazo. El verdadero reto está en equilibrarlos sin sacrificar coherencia ni propósito. Con esa lógica, el objetivo de 150 millones no es una meta aislada. Es la consecuencia natural de una hoja de ruta global que, si el modelo responde como hasta ahora, podría adelantarse ya en 2026.
Con esta conversación se cierra el especial Líderes 2026: visión y retos de los despachos españoles. Y no es casual que lo haga con Hugo Écija.
Si algo ha atravesado este ciclo de entrevistas es una pregunta de fondo: cómo deben evolucionar las firmas para seguir siendo relevantes en un mercado en transformación. En el caso de Ecija, la respuesta no ha sido reactiva, sino estructural.
Hugo Écija no habla de tecnología como herramienta, sino como arquitectura. No entiende el crecimiento como acumulación, sino como integración. Y no concibe la rentabilidad como un objetivo aislado, sino como la base que permite sostener un proyecto coherente en el tiempo. Su visión revela algo más que una estrategia empresarial: muestra una forma de entender la abogacía en la que el diseño importa más que la inercia, la cultura más que la cifra y la anticipación más que la adaptación tardía.
Si el objetivo de 150 millones se alcanza en 2028 -o incluso antes- será una consecuencia natural. Lo relevante, como deja entrever a lo largo de la entrevista, es que el modelo esté preparado para escalar sin perder identidad, que el talento encuentre propósito y que la firma acompañe la transformación de sus clientes desde la ejecución, no solo desde el consejo.
Con esta última conversación del especial queda una idea clara: el mercado jurídico no se está ajustando a pequeños cambios. Está entrando en una etapa distinta.
Y, en palabras de Hugo Écija, el futuro no se espera. Se diseña.
Accede a la entrevista completa aquí.