Europa redefine las reglas del reporte en materia de sostenibilidad: nuevas NEIS y estándar voluntario

Artículos8 de octubre de 2026
Laura Aparicio, senior associate de ECIJA, analiza los dos Reglamentos Delegados del paquete «Ómnibus I» publicados el 21 de septiembre en el Diario Oficial de la UE.

El reporte de información sobre sostenibilidad acaba de entrar en una nueva fase en la Unión Europea. Tras meses de debate sobre la competitividad de las empresas europeas y la carga administrativa asociada a la regulación ESG, el 21 de septiembre se publicaron en el Diario Oficial de la Unión Europea dos Reglamentos Delegados que constituyen uno de los hitos en la implementación del paquete legislativo conocido como «Ómnibus I». 

De un lado, la Comisión Europea ha aprobado un Reglamento Delegado destinado a simplificar las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (NEIS o ESRS, por sus siglas en inglés), que continúan siendo el marco de referencia para la elaboración de los informes de sostenibilidad de las empresas sujetas a la Directiva sobre Información Corporativa en Materia de Sostenibilidad (CSRD). Entre otras cuestiones, las nuevas NEIS eliminan más del 60% de los datos obligatorios que debe contener el informe y más del 70% del total de requerimientos de información, reducen las obligaciones narrativas y suprimen la obligación de aprobar y aplicar estándares sectoriales específicos. 

Lo anterior se produce tras la revisión en febrero de 2026 de los umbrales de aplicación de la CSRD, una modificación que ha reducido en torno a un 90% el número de empresas sujetas a las obligaciones de reporte, pasando de aproximadamente 50.000 entidades a unas 5.000.

La simplificación constituye una de las prioridades tanto de la Agenda Estratégica 2024-2029 como de la Declaración de Budapest sobre el Nuevo Pacto para la Competitividad Europea, en la que se aboga expresamente por una «revolución de la simplificación» que, en este caso, está orientada a racionalizar las obligaciones en materia de sostenibilidad sin renunciar a los objetivos climáticos y sociales del Pacto Verde.

De otro lado, la Comisión ha adoptado un segundo Reglamento Delegado que contiene el Voluntary Sustainability Reporting Standard for SMEs (VSME), un estándar voluntario adaptado a las capacidades y características de aquellas pymes que han quedado fuera del ámbito de la CSRD y que quieren seguir reportando información sobre sostenibilidad al mercado. Además, el VSME cumple una función clave en la gestión de la cadena de valor: las empresas sujetas a la CSRD ya no podrán exigir a aquellas entidades de su cadena de valor que no superen un promedio de 1.000 empleados información que exceda de la prevista en este estándar. El VSME se convierte así no solo en un lenguaje común para intercambiar información de sostenibilidad, sino también en un mecanismo de protección para las pymes frente a solicitudes desproporcionadas de información.

Por su parte, la arquitectura del sistema de reporte en materia de sostenibilidad permanece prácticamente intacta. El principio de doble materialidad continúa siendo el eje central del modelo europeo. Las empresas sujetas a la CSRD seguirán estando obligadas a identificar y reportar en sus informes aquellos impactos, riesgos y oportunidades que resulten materiales tanto desde la perspectiva financiera como desde la perspectiva de sostenibilidad. Las verificaciones externas de alcance limitado continúan siendo exigibles (si bien se cierra la puerta a la transición hacia una verificación con seguridad razonable) y la estructura general de las normas - transversales y temáticas - se mantiene aunque simplificada. 

Una planta con hojas grandes colocada en un jarrón de vidrio con agua sobre una superficie blanca.

La Comisión parece haber asumido una conclusión compartida por distintos actores económicos y jurídicos: el exceso de información no implica per se una información de calidad. Durante la primera etapa de implantación de la CSRD surgió el riesgo del over-reporting, es decir, la tendencia a reportar más información de la necesaria por prudencia regulatoria. En ocasiones, los informes de sostenibilidad empezaban a parecerse más a una prueba de resistencia para el lector que a una herramienta útil para la toma de decisiones. 

Quizá una buena muestra de ello sea que, pese al crecimiento exponencial de los datos divulgados y la sofisticación de los marcos de reporte, en España, las empresas del IBEX 35 obtuvieron una puntuación media de apenas 44,39 puntos sobre 100 en calidad de la información divulgada en el estudio La información sobre sostenibilidad en las empresas del IBEX 35. Análisis del ejercicio 2024 elaborado por el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa en colaboración con la UNED de abril de 2026.

Las nuevas NEIS tratan precisamente de corregir este fenómeno, sobre la base de que las compañías deben centrarse en aquello que es material para comprender su desempeño y sus riesgos de sostenibilidad. A este respecto, el estudio de 2025 «La voz del objetivo: comunicación ESG, autenticidad y creación de valor» del IE-Elecnor Knowledge Hub on Ethical Business promovido por IE Foundation y la Fundación Elecnor, basado en el análisis de 110 empresas europeas y cuatro experimentos con 1.286 encuestados, concluye precisamente que la autenticidad es un activo estratégico y que «las empresas que comunican con claridad, se focalizan en cuestiones importantes y alinean sus mensajes con información verificable obtienen mejores resultados que aquellas que se basan en narrativas amplias o infladas».

Nos encontramos ante un cambio de paradigma en la divulgación de información de sostenibilidad en la Unión Europea, centrándose esta etapa en la búsqueda de equilibrio entre transparencia, competitividad y proporcionalidad. La sostenibilidad deja de medirse por el volumen de información y pasa a centrarse en la capacidad de las empresas para identificar los asuntos realmente relevantes, generar información fiable y explicar de forma creíble cómo gestionan sus impactos, riesgos y oportunidades. El reto ya no será reportar más, sino reportar mejor.

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