Activar el protocolo de acoso para protegerse de una extinción no es una buena idea

Artículos5 de mayo de 2025
Aunque la Ley 2/2023 protege a los informantes frente a represalias, este caso evidencia que dicha protección no es absoluta y no ampara conductas abusivas. El abuso de este mecanismo puede desacreditarlo y dañar su credibilidad, por lo que las empresas deben reforzar controles, formación y protocolos para garantizar un uso ético y responsable.

Un reciente fallo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha confirmado que el uso fraudulento del canal de denuncias por parte de un trabajador, con el fin de evitar un despido justificado por bajo rendimiento, puede conllevar un despido procedente al constituir un grave incumplimiento de la buena fe contractual. Aunque el canal de denuncias es una herramienta esencial para fomentar la integridad, detectar irregularidades y proteger a los empleados, su eficacia depende de un uso honesto. 

La Ley 2/2023 garantiza una amplia protección a los informantes frente a represalias, pero esta no es absoluta: no ampara a quienes abusan del sistema con multas personales. 

El caso juzgado demuestra que el intento de manipular este mecanismo puede desacreditarlo, dañar su credibilidad y perjudicar a quienes realmente lo necesitan. Por ello, se instala a las empresas para reforzar los controles, ofrecer formación y mantener protocolos rigurosos para asegurar un uso ético y responsable de este recurso clave en la cultura de cumplimiento.

Artículo escrito por Sara Duro, Principal Associate de ECIJA para Economist & Jurist.

Un barco navega en un mar sereno y nebuloso.

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