Paquete Ómnibus 2: sostenibilidad eficaz y competitividad industrial en la UE
En febrero de 2025, la Comisión Europea presentó el paquete legislativo Ómnibus 2, integrado en el Plan de Competitividad Industrial para Europa, con el objetivo de reforzar la competitividad de la industria europea sin abandonar los compromisos de sostenibilidad ambiental.
Este paquete responde a un contexto marcado por las tensiones comerciales globales, el incremento de los costes energéticos tras la guerra en Ucrania y la ralentización de la inversión privada en transición ecológica. El mensaje es claro: la sostenibilidad sigue siendo prioritaria, pero debe articularse de manera compatible con la viabilidad económica del tejido empresarial europeo.
Simplificación normativa
Uno de los ejes centrales del Ómnibus 2 es la revisión de la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD). Entre las modificaciones más relevantes destacan:
- Elevar el umbral de aplicación a empresas con más de 1.000 empleados, reduciendo en un 80 % el número de compañías obligadas a reportar.
- Aplazar en dos años la aplicación de los requisitos, permitiendo una transición más gradual.
- Simplificar el contenido de los informes eliminando la obligatoriedad de estándares sectoriales y promoviendo versiones simplificadas de los ESRS para PYMES.
- Mantener un nivel de verificación limitado, descartando —por ahora— un aseguramiento razonable.
Con este enfoque, la Comisión busca que las obligaciones recaigan en las empresas con mayor huella ambiental, aliviando la carga regulatoria de PYMES y compañías con menor complejidad.
Cambios en diligencia debida
La propuesta de Directiva sobre diligencia debida en sostenibilidad empresarial (CSDDD) también ha sido revisada. El texto plantea limitar la obligación de supervisión a los socios comerciales directos, salvo indicios de riesgos en niveles más profundos, y relajar la frecuencia de revisión a quinquenal. Además, elimina el carácter vinculante de los planes de transición climática, aunque se mantiene la obligación de adoptarlos.
Impacto en la industria europea y española
Desde la perspectiva industrial, las reformas representan un alivio administrativo, especialmente para las medianas empresas industriales, que podrán concentrar sus esfuerzos en acciones reales de sostenibilidad en lugar de cumplir trámites formales complejos. Para las grandes corporaciones, el reto será demostrar que su compromiso ambiental va más allá del mínimo exigible.
En España, las PYMES industriales proveedoras en cadenas globales podrían quedar fuera del perímetro obligatorio, aunque seguirán bajo escrutinio indirecto de clientes y financiadores. Las grandes compañías deberán ajustar sus estrategias para mantener la calidad de sus informes ESG en un contexto normativo más flexible, evitando riesgos de greenwashing.
Será esencial una transposición armonizada al ordenamiento español, sin incurrir en gold-plating, para no desvirtuar los objetivos de simplificación. Además, las modificaciones en InvestEU y otros instrumentos de financiación europea facilitarán el acceso a fondos verdes, potenciando proyectos de innovación y sostenibilidad.
Una oportunidad estratégica
En palabras de Víctor Moralo, socio de ECIJA, el paquete Ómnibus 2 representa un ejercicio de realismo normativo. Frente al riesgo de una inflación regulatoria, la UE opta por ajustar las normas sin renunciar a la transición ecológica. Para las empresas, esta recalibración es una oportunidad para consolidar una sostenibilidad eficaz y fortalecer la competitividad industrial, demostrando que ambos objetivos pueden reforzarse mutuamente si se gestionan con inteligencia jurídica y visión estratégica.
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