Ley de 40 horas en Chile: nueva reducción de jornada laboral entra en vigencia en abril del 2026
La implementación de esta norma continúa avanzando con una nueva etapa de reducción de la jornada laboral que comenzará a regir a partir de abril del 2026. Este proceso gradual busca disminuir la jornada ordinaria máxima desde las 45 horas semanales vigentes al momento de la dictación de la ley (abril de 2023) hasta alcanzar las 40 horas (en abril de 2028), sin afectar la remuneración de los trabajadores.
Este cambio no solo representa una modificación normativa relevante, sino que también plantea importantes desafíos operativos y de cumplimiento para las empresas, que deberán ajustar sus estructuras y mecanismos de organización del trabajo.
Cabe recalcar que, esta reducción de jornada aplica a la gran mayoría de los trabajadores, ya que la regla general es que estén sujetos a la limitación de jornada. No obstante, como excepción, la normativa contempla a ciertos trabajadores excluidos de esta limitación de jornada, tales como altos directivos, administradores o trabajadores que prestan servicios sin fiscalización superior inmediata. En consecuencia, la aplicación de esta reducción requiere un análisis caso a caso, considerando la naturaleza de las funciones y las condiciones contractuales de cada trabajador.
Con el objetivo de facilitar su implementación, la ley incorpora mecanismos de flexibilidad que permiten adaptar la distribución de la jornada a las necesidades operativas de las organizaciones. Entre ellos, destacan la posibilidad de distribuir la jornada en ciclos semanales, establecer sistemas excepcionales de jornada autorizados por la autoridad laboral y suscribir acuerdos de adaptabilidad entre empleadores y trabajadores. Estas herramientas buscan equilibrar la reducción de horas con la continuidad operacional y la productividad.
En este contexto, la implementación concreta de la rebaja de jornada deberá realizarse preferentemente de mutuo acuerdo entre empleador y trabajador, acuerdo que deberá constar por escrito y respetar los márgenes establecidos por la normativa laboral. En caso de no existir acuerdo entre las partes, la reducción de jornada deberá efectuarse necesariamente al término de la jornada diaria (en este sentido se ha pronunciado la Dirección del Trabajo).
Desde una perspectiva empresarial, esta nueva etapa de la Ley de 40 horas implica la necesidad de revisar y ajustar diversos aspectos internos, incluyendo contratos de trabajo, sistemas de turnos, pactos de horas extraordinarias, estructuras de dotación y mecanismos de control de asistencia. Asimismo, las organizaciones deberán evaluar el impacto de estos cambios en sus costos laborales y en la gestión de sus equipos, adoptando medidas que permitan asegurar el cumplimiento normativo sin afectar la eficiencia o continuidad operativa.
En este escenario, la Dirección del Trabajo tendrá un rol activo en la fiscalización del cumplimiento de la normativa, pudiendo aplicar sanciones en caso de incumplimiento. Por ello, resulta clave que las empresas adopten una estrategia preventiva y anticipada, que les permita adecuarse oportunamente a las nuevas exigencias legales.
En definitiva, la reducción progresiva de la jornada laboral en Chile no solo constituye un cambio legal, sino también una transformación estructural en la organización del trabajo. Su correcta implementación requerirá una mirada estratégica por parte de las empresas, orientada a compatibilizar el cumplimiento normativo con la sostenibilidad y eficiencia de sus operaciones.