La mirada invisible: cómo los nuevos usos de la tecnología están cambiando las reglas del juego de la privacidad y protección de datos
Hasta hace poco, la privacidad era algo bastante simple: bastaba con cerrar la puerta de la casa o la cortina para saber que nadie nos estaba mirando. Sin embargo, hoy en día la tecnología ha avanzado tanto que esos límites físicos casi han desaparecido. Vivimos en un mundo donde cualquier persona puede estar grabándonos en audio o video de manera continua sin que nos demos cuenta.
Esta realidad se nota con mucha fuerza en dos situaciones muy distintas, pero que comparten riesgos comunes:
- En las casas: Cada vez es más común instalar cámaras para cuidar a adultos mayores que necesitan asistencia, niños o mascotas.
- En las calles: Ya están circulando los lentes inteligentes de Meta (como los Ray-Ban Meta), que parecen anteojos comunes, pero graban todo lo que el usuario ve y oye.
¿Dónde queda nuestro derecho a estar tranquilos y no ser vigilados las 24 horas del día?
A continuación, analizamos cómo las autoridades de protección de datos, tomando como base los criterios de la Agencia Española de Protección de Datos (en adelante, “AEPD”) ven esta tecnología y qué desafíos se le vienen a Chile con su nueva ley de protección de datos.
Caso 1: El Cuidado en el hogar: ¿Cuándo una cámara “de uso doméstico” cruza la línea de la legalidad?
Es completamente comprensible que una familia quiera instalar cámaras en la casa de un adulto mayor. Da tranquilidad saber si se cayó, si se tomó los remedios o si necesita ayuda urgente. Pero ojo: que una persona sea mayor o necesite cuidados no significa que pierda su derecho a la intimidad. El hogar sigue siendo el espacio más íntimo de una persona.
La AEPD publicó una guía muy clara sobre esto, dividiendo el problema en dos caminos:
- El "Permiso familiar" (esfera doméstica)
Si las cámaras se usan única y exclusivamente para actividades personales, la ley de protección de datos no es de aplicación. Esta hipótesis se da, solo los hijos o familiares directos acceden a las imágenes y se usan única y exclusivamente para el cuidado del familiar sin compartirlas con nadie más.
Aun así, la AEPD pide respetar tres reglas básicas:
- El adulto mayor debe saberlo y aceptarlo: Siempre que su salud mental lo permita, la persona debe entender que hay una cámara, para qué sirve y quién va a mirar los videos. Además, tiene derecho a decir "ya no quiero que me graben más".
- Configuración inteligente: No se trata de dejar una cámara encendida grabando todo el día a toda hora si no es necesario. Es mucho mejor usar sistemas que solo se activen si detectan una emergencia (como una caída), limitar las zonas que se graban y borrar los videos.
- El peligro del audio: Grabar conversaciones es muchísimo más invasivo que grabar imágenes. Por regla general, y respetando el principio de privacidad por defecto, el micrófono de las cámaras debería estar apagado.
b) Cuando entra la aplicación de la Ley de protección de datos personales (presencia de cuidadores y terceros)
La cosa cambia radicalmente si a la casa entra a trabajar un cuidador profesional, personal de salud, visitas o la trabajadora de casa particular. En el momento en que la cámara graba de forma habitual a personas externas al hogar, se debe cumplir estrictamente con la ley de protección de datos.
¿Qué significa esto en la práctica?
- Los trabajadores tienen derecho a su privacidad y protección de datos; estos derechos no desaparecen porque la familia quiera monitorear al adulto mayor.
- Hay que informarles por escrito que hay cámaras.
- Está prohibido estrictamente poner cámaras en lugares que requieren una privacidad reforzada, como baños, o en la pieza de un trabajador que vive en el domicilio.
- Las cámaras no se pueden usar para vigilancia laboral.
Caso 2: Los lentes inteligentes de Meta, la vigilancia se vuelve móvil
El problema en este caso es la falta de información y conocimiento. Los lentes inteligentes de Meta parecen anteojos de sol o de lectura comunes y corrientes, pero llevan cámaras ocultas, micrófonos y un sistema de Inteligencia Artificial (“IA”).
Esto cambia la perspectiva por varias razones:
- Grabaciones espía: Cualquiera puede grabar un video o transmitir en vivo en el transporte público, una cafetería o la playa sin que nadie alrededor se entere. Aunque traen una pequeña luz LED, que se enciende al grabar para "avisar", en internet ya hay tutoriales que enseñan cómo taparla con un plumón o un sticker.
- Inteligencia Artificial usando tus datos: Meta admite que la IA de los lentes analiza todo lo que el usuario está mirando (lugares, textos, personas) para aprender y entrenar sus algoritmos. Es decir, si vas caminando por la calle y alguien con estos lentes te mira, tus datos llegarán a Meta sin tu permiso.
- El fin del anonimato o identificación instantánea: Meta cuenta con la tecnología para incluir reconocimiento facial en sus lentes, lo que a la fecha no se ha implementado, pero podría hacerse. En simples palabras: alguien podría mirarte en la calle y, en segundos, ver en su pantalla tu nombre, tu teléfono, dónde trabajas y tus redes sociales solo con cruzar tu rostro con datos públicos de la web, todo, sin que tú te enteres.
3. Los desafíos.
¿Cómo se fiscaliza la tecnología invisible?
En el caso de las cámaras de cuidado en el hogar el dilema central es la fiscalización del cumplimiento. Las herramientas tradicionales de fiscalización se ven limitadas cuando nos enfrentamos a una vivienda privada.
Las nuevas tecnologías y sus esferas de afectación
En el caso de los lentes inteligentes el dilema está en el desconocimiento del titular y en los potenciales usos y desarrollos de la tecnología que pueden afectar gravemente la privacidad ante tecnologías que no se ven o que superan la esfera de protección actual.
El dilema de los avisos de privacidad
Si una familia pone cámaras para cuidar a un enfermo, ¿está obligada a entregarle un aviso de privacidad por escrito a la cuidadora? Y más complejo aún: ¿cómo va a fiscalizar la futura Agencia de Protección de Datos (ANPD) dentro de una propiedad privada si se están respetando los derechos de esa trabajadora?
La imposibilidad práctica de pedir permiso
Ante la grabación permanente, el consentimiento entra en crisis profunda. Un adulto mayor con demencia o con facultades cognitivas disminuidas, puede carecer de capacidad para entender o firmar un consentimiento sobre tratamiento de datos personales, lo que abre el debate de si la familia puede acceder a su intimidad de forma ilimitada.
Por otra parte, quien camina usando lentes inteligentes por el Metro o un centro comercial, en la práctica, no tiene posibilidad de pedirles permiso a las decenas de personas que aparecen en su toma y peor aún, en este escenario, el ciudadano común probablemente ni siquiera tendrá conocimiento de que está siendo grabado.
¿Dónde trazamos la línea?
Chile se encuentra en un momento crítico con la creación de su nueva institucionalidad de protección de datos. El gran desafío de la futura Agencia incluirá resolver los grises de estas nuevas formas de tratamiento y tecnologías.
Para avanzar, el debate nacional debe enfocarse en definir los límites de lo aceptable. Los empleadores particulares tendrán que entender que una cámara es una medida excepcional de última necesidad y no un método de vigilancia continua. Asimismo, se abre una discusión necesaria sobre el espacio público: ¿deberíamos empezar a restringir el uso de lentes inteligentes en lugares de alta privacidad o educación, tal como se restringen los celulares en ciertos contextos?
Al final del día, la pregunta de fondo que nos queda como sociedad es: ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestra privacidad del día a día, la espontaneidad de una conversación en el trabajo o el descanso en nuestro hogar, a cambio de lo que parece ser mayor seguridad o simplificación de tareas diarias? Si no ponemos límites desde ya, corremos el riesgo de transformar nuestras vidas en una transmisión en vivo permanente.