El impulso de la IA convierte a la Economía Digital en motor del M&A para los despachos

Artículos28 de abril de 2026
La economía digital ha dejado de ser una tendencia para convertirse en el eje del negocio. El especial de El Confidencial refleja bien este cambio: el M&A, la presión regulatoria y la estrategia empresarial están ya completamente atravesados por la IA, el dato y su gobernanza.

La economía digital ha dejado de ser una promesa para convertirse en un factor estructural del negocio. Ya no se trata de pequeñas adquisiciones tecnológicas con impacto limitado, sino de operaciones de gran envergadura —como la compra de Wiz por Alphabet por 32.000 millones de dólares— que reflejan el peso estratégico del dato, la inteligencia artificial y la ciberseguridad en la economía global.


Este cambio de escala tiene una traducción directa en el mercado legal. Las principales firmas coinciden en que el área de Economía Digital seguirá creciendo en facturación y complejidad en 2026, impulsada tanto por el aumento del volumen de operaciones como por una presión regulatoria sin precedentes. En este contexto, el asesoramiento jurídico ya no se limita a acompañar la innovación, sino que se convierte en un elemento crítico para hacerla viable.


IA, dato y regulación: la nueva hoja de ruta empresarial

La inteligencia artificial, la economía del dato y los entornos digitales avanzados se integran de forma transversal en los modelos de negocio. La cuestión ya no es qué puede hacer la tecnología, sino cómo se gobierna, se audita y se integra en procesos clave como operaciones, cumplimiento normativo o toma de decisiones.


Desde ECIJA, esta evolución se observa con especial claridad. Alejandro Touriño, socio director, subraya que el sector entra en una etapa marcada por la aplicación efectiva de los grandes marcos regulatorios europeos:“Con el AI Act en plena aplicación a partir de agosto de 2026 y el Data Act ya exigible, la agenda de las empresas está claramente dominada por la gobernanza de la inteligencia artificial, los contratos cloud y los entornos IoT”.

A ello se suma la activación real de otras normas clave: “Reglamentos como DORA o NIS2 han dejado de ser un ejercicio teórico para situarse en una fase de supervisión efectiva, con auditorías, registros de proveedores críticos y las primeras inspecciones sobre la mesa”, añade Touriño.


El impulso del M&A tecnológico

Este entorno normativo no frena la actividad transaccional; al contrario, la sofisticación tecnológica y regulatoria la alimenta. El M&A tecnológico se consolida como uno de los principales motores del mercado, con operaciones que exigen una due diligence cada vez más especializada en aspectos como IA, protección de datos, ciberseguridad o cumplimiento sectorial.


La entrada en vigor progresiva del Reglamento de Inteligencia Artificial introduce además un nuevo nivel de complejidad jurídica, especialmente para los sistemas de alto riesgo, lo que está generando una fuerte demanda de asesoramiento en clasificación de sistemas, modelos de gobernanza y adaptación regulatoria.


Una presión normativa creciente… y fragmentada

El crecimiento de la economía digital viene acompañado de un marco regulatorio cada vez más exigente y, en ocasiones, difícil de armonizar. Uno de los principales retos no es solo la cantidad de normas, sino la multiplicidad de autoridades competentes y la posible superposición de criterios.


En palabras de Alejandro Touriño: “La coexistencia de organismos como la AEPD, la CNMC, la AESIA, INCIBE, el Banco de España, la CNMV y distintos supervisores sectoriales —con criterios que no siempre están alineados— genera un riesgo real de expedientes paralelos sobre los mismos hechos”.


Esta realidad incrementa la carga de cumplimiento normativo para las empresas y exige un enfoque jurídico integral, capaz de anticipar riesgos regulatorios desde una perspectiva transversal.


De la norma a la sanción: un cambio de fase

Otro de los grandes vectores del mercado es el paso de la regulación a su aplicación efectiva. En ámbitos como la ciberseguridad, la fase sancionadora ya es una realidad. En inteligencia artificial, aunque el calendario es algo más gradual, las primeras sanciones relevantes se esperan a corto plazo, lo que está acelerando los proyectos de adecuación y control interno.


Este cambio marca un punto de inflexión: la regulación digital deja de ser un marco programático para convertirse en un elemento operativo, con impacto directo en la responsabilidad, la contratación y la estrategia empresarial.


Competitividad europea: un debate abierto

La intensidad regulatoria también ha reactivado el debate sobre la competitividad de Europa frente a otros mercados. Desde ECIJA se apunta a la necesidad de matizar el diagnóstico: “El impacto existe, pero el verdadero reto no es solo el nivel de regulación, sino la fragmentación normativa y la falta de coherencia entre marcos y autoridades”, señala Touriño.


En este escenario, el papel del asesor legal es clave para convertir la regulación en una ventaja competitiva, ayudando a las empresas a innovar con seguridad jurídica, visión estratégica y cumplimiento efectivo.


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