El caso Alessandro Lecquio: así es la letra pequeña de los contratos de los tertulianos en televisión

Artículos9 de diciembre de 2025
En este análisis nuestro socio del área de Laboral, Raúl Rojas, quien profundiza en el impacto económico y legal de las indemnizaciones aplicables cuando las declaraciones de un tertuliano perjudican a una cadena.

El despido inmediato de Alessandro Lecquio por parte de Mediaset —tras la reaparición de antiguas acusaciones en su vida personal— ha revelado una realidad poco visible para la audiencia: los tertulianos televisivos trabajan sujetos a contratos mercantiles muy estrictos, diseñados para proteger a las cadenas frente a cualquier riesgo reputacional.


Por regla general, estos colaboradores operan como externos o freelance, sin relación laboral ordinaria, pero sus contratos incorporan un conjunto de obligaciones, limitaciones y posibles penalizaciones para garantizar el control editorial y la reputación de la cadena.


Cláusulas de moralidad y protección de la imagen de la cadena


Es habitual que estos contratos incluyan cláusulas de moralidad, que permiten a la productora o cadena resolver de forma inmediata si el comportamiento del tertuliano —incluso fuera del programa— compromete la imagen de la marca.


Casos recientes, como los despidos de Marta López (2020) o Paz Padilla (2022), evidencian el impacto que estos mecanismos pueden tener cuando surgen controversias públicas.


Estas cláusulas actúan como un blindaje reputacional para evitar que declaraciones o conductas personales afecten al programa, a la audiencia o a los anunciantes.


Entre los expertos consultados para analizar el marco contractual destaca la intervención de Raúl Rojas, socio de ECIJA, cuya aportación pone luz sobre uno de los aspectos más sensibles de estos acuerdos:

“En los contratos también se suelen incluir indemnizaciones, tasadas o sin cuantificar, en aquellos casos en los que las declaraciones provoquen perjuicios a la imagen de la cadena o del programa.” explica Raúl Rojas, socio de ECIJA.


Su análisis revela que los tertulianos no solo pueden ser despedidos de manera inmediata, sino que, en determinados supuestos, también pueden enfrentarse a reclamaciones económicas por daños reputacionales generados a la cadena.


En los casos más graves —como acusaciones de violencia de género o comentarios discriminatorios— estos contratos incorporan cláusulas de indemnidad, por las que el colaborador asume íntegramente la responsabilidad y exonera a la cadena ante posibles reclamaciones de terceros.


La contribución de Rojas destaca un punto clave:

el riesgo jurídico y económico no recae únicamente en la productora, sino también en el tertuliano, que puede asumir las consecuencias de sus propias manifestaciones públicas.


¿Pueden las cadenas exonerarse totalmente? Los límites del disclaimer


Aunque es habitual ver rótulos indicando que la cadena “no se hace responsable de las opiniones vertidas”, los expertos recuerdan que estos avisos no eliminan la responsabilidad editorial cuando se producen vulneraciones de derechos fundamentales o falta de diligencia en el control del contenido.


Las cláusulas contractuales y los disclaimers ayudan a modular el riesgo, pero no blindan completamente a la cadena frente a posibles acciones civiles o penales.


Un marco legal rígido para un entorno de alta exposición pública


El caso de Lecquio pone de manifiesto que la televisión funciona bajo una arquitectura jurídica compleja que busca equilibrar libertad expresiva, seguridad editorial y protección reputacional.


La participación de Raúl Rojas en este análisis ayuda a comprender mejor cómo se aplican en la práctica estas cláusulas y por qué los tertulianos están sometidos a un régimen contractual especialmente riguroso.


Consulta el artículo completo publicado en El País aquí.

Una multitud de personas se mueve rápidamente por un pasillo urbano difuminado.

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