Data Protection Officer “DPO”: Chile y Portugal
El Data Protection Officer (DPO) o Delegado de Protección de Datos se ha convertido en una figura clave para garantizar el cumplimiento normativo en materia de protección de datos personales, actuando como asesor interno, supervisor y punto de contacto con autoridades y titulares.
En Chile, su regulación se encuentra en la Ley N° 21.719, que establece su designación en determinados casos y define funciones como la supervisión del cumplimiento, la capacitación interna y la promoción de buenas prácticas dentro de la organización.
En Portugal, el DPO se enmarca en el RGPD y la Ley Nº 58/2019, con un rol activo en la gestión de riesgos, auditorías, evaluaciones de impacto y relación con la autoridad de control, exigiendo conocimientos especializados e independencia en su ejercicio.
Contar con un DPO permite fortalecer la gobernanza de datos y mitigar riesgos regulatorios, mientras que su ausencia puede aumentar la exposición a incumplimientos y sanciones.