Cumplimiento ambiental y patrimonio arqueológico: aspectos clave en proyectos inmobiliarios
Un país con riqueza natural y patrimonio arqueológico
Costa Rica es reconocida mundialmente por su biodiversidad, pero el país también guarda otra riqueza menos visible: un patrimonio arqueológico de alto valor histórico. De acuerdo con el Museo Nacional de Costa Rica, el territorio nacional fue ocupado por los primeros grupos humanos hace aproximadamente 12.000 años, dando lugar a un extenso desarrollo cultural que se prolongó hasta el siglo XVI. Esto significa que prácticamente cualquier proyecto constructivo, agrícola, industrial, turístico o de infraestructura puede coincidir con bienes arqueológicos, desde fragmentos cerámicos e instrumentos líticos hasta enterramientos y estructuras antiguas.
Evaluación ambiental y estudios arqueológicos rápidos
El Reglamento de Evaluación, Control y Seguimiento Ambiental (Decreto Ejecutivo N.° 43898-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC), vigente desde agosto de 2023, establece los requisitos para determinar la viabilidad ambiental de obras y actividades que puedan alterar el entorno. Entre sus instrumentos se mantiene el estudio arqueológico rápido, orientado a determinar la presencia o ausencia de indicios arqueológicos en el terreno y a sustentar la certificación profesional correspondiente.
“La obligación de valorar la variable arqueológica no es una novedad del nuevo reglamento, pero sí es un punto donde muchos proyectos siguen tropezando. La gestión arqueológica debe incorporarse desde el diseño del proyecto, como parte de la debida diligencia ambiental y legal, y no como un trámite que se resuelve a último momento”, afirmó Marco Quesada, director de Derecho Ambiental en ECIJA Costa Rica.
En términos prácticos, estos estudios resultan relevantes para aquellas actividades, obras o proyectos que impliquen remoción, excavación, nivelación, relleno, terraceo u otra forma de intervención del suelo. Su elaboración debe estar a cargo de una persona profesional en arqueología que cumpla con los requisitos técnicos y legales aplicables, y sus conclusiones deben incorporarse oportunamente al expediente ambiental del proyecto.
¿Qué hacer ante un hallazgo arqueológico?
El reglamento también define un protocolo claro para lo que ocurre después del estudio inicial. Si no se identifican evidencias arqueológicas, el profesional responsable debe emitir la certificación correspondiente, aunque esto no elimina el riesgo de hallazgos durante etapas posteriores de movimiento de tierra. Si, por el contrario, se identifican materiales o indicios de valor arqueológico, el hallazgo debe comunicarse al Museo Nacional de Costa Rica para coordinar, junto con el desarrollador, las medidas de protección, documentación, rescate o manejo que correspondan. Y si un posible bien arqueológico aparece durante la ejecución de la obra, la instrucción es contundente: suspender de inmediato los movimientos de tierra en la zona, no manipular ni extraer los materiales, y convocar al profesional en arqueología para que documente la situación y active los protocolos ante el Museo Nacional.
“Un sitio arqueológico no siempre se identifica mediante una inspección superficial o una revisión rápida de campo; en algunos casos los materiales se encuentran a cierta profundidad o aparecen únicamente durante las labores de excavación. Informar oportunamente al profesional responsable y a las autoridades competentes permite proteger el patrimonio arqueológico, reducir riesgos regulatorios y evitar paralizaciones, sanciones o afectaciones reputacionales para el desarrollador”, agregó Quesada.
La importancia del cumplimiento legal y la debida diligencia
La identificación de un sitio arqueológico no siempre puede lograrse mediante una inspección superficial o una revisión rápida de campo. En algunos casos, los materiales se encuentran a cierta profundidad o aparecen únicamente durante las labores de excavación. Por ello, la gestión arqueológica debe asumirse como parte de la debida diligencia ambiental y legal del proyecto. Informar oportunamente al profesional responsable y a las autoridades competentes permite proteger el patrimonio arqueológico, reducir riesgos regulatorios y evitar paralizaciones, sanciones o afectaciones reputacionales para el desarrollador.
En conclusión, los estudios arqueológicos en proyectos sujetos a evaluación ambiental cumplen una función preventiva esencial: permiten anticipar riesgos, definir medidas de manejo y asegurar que el desarrollo de obras se realice en armonía con la protección del patrimonio nacional arqueológico. En Costa Rica, el cumplimiento oportuno de estas obligaciones no solo responde a una exigencia normativa, sino también a una responsabilidad colectiva frente a la conservación de la memoria histórica del país.
Acerca de ECIJA Costa Rica
ECIJA es una firma legal internacional con presencia en Costa Rica, especializada en asesoría legal integral para empresas, incluyendo derecho ambiental, cumplimiento regulatorio y gestión de riesgos en proyectos de desarrollo.