Cuatro décadas y media en los juzgados de lo social: la mirada experta de ECIJA sobre el Derecho laboral
Este jurista cumple sus cuarenta y cinco años de ejercicio como uno de los puntales del despacho ECIJA
Lo indica en su carnet de abogado que conserva con orgullo. Aquel 27 de enero de 1981 un joven Fernando Vizcaino y la que por entonces era su novia, hoy su mujer se colegiaron en el ICAM de Madrid. Atrás quedaban sus coqueteos con los comics y caricaturas., algunos publicados en la prensa nacional, actividad que compagino tras estudiar Derecho y un trabajo en la banca. Su primer contacto con el mundo legal fue en una gestoria donde puso en marcha el área legal. Con posterioridad, aterrizaba en el despacho de su padre Fernando Vizcaino Casas, abogado laboralista y escritor de referencia en esos años.
Los consejos paternos le animaron a dedicarse a las relaciones laborales Aquel primer pleito en magistratura defendiendo a una pastelería fue el inicio de una carrera profesional extensa y solvente “Mi padre ha sido mi mentor profesional . Este 23 de febrero se cumplirán cien años de su nacimiento. De él he heredado todo lo bueno y malo como profesional En esa generación hubo también grandes abogados como Manuel Alonso Olea. Tantos años poniéndome la toga es un hito del que estoy orgulloso”, aclara.
Fernando Vizcaino de Sasse ha convertido en uno de los letrados más respetados de la profesión a lo largo de estos primeros cuarenta y cinco años de profesión. Con su celebérrimo padre estuvo treinta años para luego poner en marcha en Jiménez de Parga Abogados, de su amigo Pablo el área laboral. En junio del 2019 la boutique se integró en ECIJA, lo que ha convertido el despacho que lideran Hugo Ecija y Alejandro Touriño en una de las firmas del top cinco de la abogacía nacional. “Pocas satisfacciones conozco como cuando compruebas que has ganado ese pleito que preparaste con tanto cuidado”, confiesa a esta periodista.
“Somos un gran equipo formado por treinta abogados en España y Portugal y cuatro socios que nos repartimos la práctica como directores Raúl Rojas, lleva la parte de complance laboral, planes de igualdad y canal de denuncia y; Alvaro Rodriguez de la Calle, como inspector de trabajo en excedencia, gestiona la parte de la inspección de trabajo, Seguridad Social y asesoramiento para las empresas. Carlos Martínez se encarga de coordinar la práctica internacional laboral del despacho mientras que en mi caso me dedico a la parte procesal del negocio. Eso hace que nuestros equipos estén coordinados de forma continuada”, comenta.
Y ahí sigue nuestro entrevistado, al pie del cañón. Mantenemos esta conversación en la sede madrileña de ECIJA que es interrumpida por el teléfono en varias ocasiones. Fernando es todo un estratega procesal y así os explica que la preparación del pleito debe hacerse con antelación “Tengo fama de ser duro negociador, pero ahora aunque se concilia menos en los tribunales siempre es oportuno llegar a un acuerdo. En muchos de los despidos que gestiono en los tribunales se trata de lograr una cifra que a la empresa y al trabajador convenga. Los tribunales están colapsados. Faltan jueces y medios y no parece lógico tirarse años con un pleito abierto”.
Desde su punto de vista en esas cuatro décadas largas de ejercicio profesional este litigador nato nos explica los cambios que ha detectado en el complejo mundo de las relaciones laborales “el procedimiento judicial ha cambiado mucho. Poco tiene que ver con el yo conocí en mis inicios. Es un procedimiento mucho más automatizado, donde la IA y las bases de datos son importantes porque la Justicia también se está viendo afectada por estos cambios tecnológicos que vemos a nivel mundial. El procedimiento laboral ha perdido la viveza de aquellos años. Te lo jugabas todo el día del juicio y ponía a pruebas tus dotes como abogado laboralista. Eso se ha perdido algo porque ahora hay que presentar la prueba con unos diez días de antelación en un expediente digital que ahora se configura. Al mismo tiempo se ha perdido rapidez en el procedimiento”.
Jurisdicción Social colapsada
Vizcaíno confiesa que “históricamente se nos envidiaba porque la práctica laboral resolvía los temas con cierta rapidez. Tras un despido en un año como mucho habías acabado tu procedimiento y tenias tu sentencia. Ahora la situación se ha ralentizado mucho. Solo en citarte en Madrid se tarda un año, en Sevilla la citación puede tardar entre dos y tres años. El panorama es desalentador. Los juzgados de lo social son ahora tribunales de instancia. Dentro de estos antiguos juzgados se han hecho especialidades; hay juzgados que solo ven despidos, otros pleitos con la Seguridad Social y juzgados que ven los llamados procedimientos ordinarios. Esta reorganización ha provocado críticas de muchos compañeros y frenado la actividad de esos expedientes”.
Otra cuestión que no pasa desapercibida para este profesional es la judicialización casi total de los conflictos entre empresa y trabajador “Es cierto, eso es así. Ahora hay menos conciliaciones que hace unos años y menos pactos en los juicios. Ha disminuido de forma notable. Junto a ello todos los procedimientos se han complicado jurídicamente. En la mayor parte de ellos se alega vulneración de derechos fundamentales. Cuando hablo del tema con la decana de lo social de los juzgados de Madrid Fatima Beardo, ella constata que un porcentaje de las demandas se basan en dicha vulneración. Creo que e está abusando de ello y los jueces lo están detectando ahora”.
Desde su punto de vista esta situación cree que será circunstancial y que tiene que ver con la actual línea política legislativa de este Gobierno “hay una hiperprotección injustificada de la persona trabajadora. Lo estamos viendo que este Ejecutivo cuenta cada vez menos con el diálogo social y los empresarios para imponer cuestiones como el Salario Mínimo Interprofesional, como ha pasado ahora, solo con el apoyo de los sindicatos. Este contexto genera una legislación y una jurisprudencia preocupante. El Supremo acaba de aclarar que las indemnizaciones por despido son adecuadas y que hasta que no se cambie la ley, los jueces no pueden afrontar. Sin embargo eso ha generado que el 80% de esas demandas por despido pedían más indemnización”.
Para Fernando Vizcaino estos asuntos y otros relacionados con el despido mientras que el trabajador esta de baja médica, en algunas ocasiones el trabajador lo ha utilizado torticeramente, hasta que otra sentencia de la Sala Social del Supremo, siguiendo un fallo de Pablo Aramendi en el juzgado de lo social 33 de Madrid, ha aclarado los términos. “Ambos casos son demandas complejas que te complican la conciliación antes de ir a sala con la otra parte. Si ganas 65.000 euros al año no puedes pedir más de un millón de euros por un presunto acoso laboral en el trabajo. Eso complica cualquier negociación”.
Los jueces siempre alerta
A lo largo de su carrera profesional, nuestro entrevistado rompe una lanza por los jueces de la jurisdicción social. Siguen siendo un valor en alza y en un momento de mala calidad legislativa, como el que vivimos ahora, ayudan con sus resoluciones a aclarar conceptos legislativos indeterminados “la nueva generación de jueces que ha llegado tras la jubilación o salida a TSJ de los actuales magistrados está muy bien preparada. Vienen con muchas más ganas, atienden muy bien todos los procedimientos porque técnicamente gestionan bien los asuntos. Ha mejorado bastante la carrera judicial en un momento como el que le he comentado de complejidad de las demandas”.
En su opinión, basada en una experiencia más que notable en los juzgados de lo social, reconoce que “los juicios se ganan si se preparan bien. Pero hay que prepararlo desde el principio, carta de despido incluida. Una vez que se plantea el pleito hay que actuar con lógica. Si es un pleito defendible se puede conciliar en términos lógicos. Tengo fama de ser poco conciliador, no es fácil sacarme dinero, sobre todo en asuntos que represento a empresas del Ibex o multinacionales. En estos últimos años asumo asuntos de gran complejidad, lo que hace que se reduzca esas posibilidades de conciliación”.
Desde su punto de vista “para ganar un juicio hay que tener razón; demostrarla, ahí está la preparación que antes comentaba y que te la den. En el caso que no exista esa razón de ser, es bueno conciliar para que ese naufragio sea lo menos doloroso posible. Hay que dedicarle tiempo de estudio, ganas y poca IA porque un tema perdido en teoría se puede levantar si se prepara bien. El abogado en una jurisdicción tan directa y personalizada como esta sigue siendo muy importante en el desenlace del pleito. En mi carrera profesional he defendido a empresas y también a altos directivos sobre todo. Junto al despido muchos asuntos sobre conciliación de la vida laboral, en materia de permisos y adaptaciones de jornadas suelen acabar en los tribunales”.
Tenemos malas leyes
Junto a esa casuística Vizcaíno advierte que “hay también mucho conflicto colectivo, de interpretación de normas y de aplicación de convenios. Junto a ello también nos llegan asuntos relacionados con sentencias del TJUE. Ahora tenemos malas leyes y en ocasiones mal redactadas. Son difícilmente entendibles. En el primer periodo de mandato de Pedro Sánchez, algo excepcional como es el uso del Real Decreto Ley, justificable con la pandemia o la Filomena, hicieron tantos que sólo en materia laboral hubo 40 RDleyes en un año, algo que ha empobrecido nuestra legislación. Si tuviéramos mejores leyes, los pleitos serían menos complicados”.
Aunque el acoso laboral es una amenaza para las empresas con la consiguiente pérdida de reputación que puede generar que se filtre esa situación, y el daño posterior a nivel económico de esa compensación, Fernando Vizcaino confiesa que “la principal preocupación que tienen las empresas son todas las obligaciones laborales que deben asumir. Es una locura que va desde el plan de igualdad a tener medidas LGTBI, e incluso a disponer de un canal de denuncias o medidas de teletrabajo pese que ahora es algo esporádico. Se han incrementado las medidas de negociación por la adaptación de jornada o cualquier permiso, entre otras cuestiones. Este nuevo marco laboral genera preocupación y conflictos judiciales en las empresas”.
Respecto a ser un buen litigador, este experto procesalista nos lanza un par de ideas “en una negociación o en un juzgado debes tener cara de poker y saber plantear tu estrategia, como si realmente te lo creyeses. En este contexto, en muchas ocasiones me gustaría saber cual es la cifra que plantea el contrario para resolver el asuntos y evitar el juicio. Los abogados laboralistas estamos obligados a pactar. Ese pacto se ha extendido con la Ley de Eficiencia Procesal a otras jurisdicciones. Ahora en civil es obligatorio intentarlo. Ahora en la jurisdicción laboral se pacta menos, pero se pacta. Sobre el uso de la IA, no creo que pueda sustituir a los abogados. Creo que asistiremos a distintas fusiones de despachos en el mercado nacional. En Europa ya está pasando”.
En los próximos cinco años también cree que cambiarán las prácticas laborales de muchos de estos despachos “habrá también integraciones y algún despacho histórico desaparecerá. Muchas de las boutiques legales tendrán que crecer y buscar aliados para crecer. Ahora mismo es impensable cualquier despacho de los referentes en el sector legal que no tenga una práctica laboral asentada. En ECIJA es una de las cuatro prácticas más importantes. La llegada de los fondos de inversión ya presentes en Sagardoy, Auren y Grant Thornton, un fenómeno que nuestra firma fue la primera en tenerlo, seguirá creciendo en otras firmas. El sector legal en nuestro país afronta una revolución en los próximos años”.
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