Sostenibilidad en la ASEAN, criterios ESG y las Empresas B
El cuidado social y ambiental es hoy el paradigma de sobrevivencia de nuestra casa común, la Tierra. Se trata de una obligación ética de proteger a las personas, las especies y la biodiversidad en general, lo que deviene en deber legal que se extiende en todo el planeta.
En el camino hacia una economía sostenible se observa una avenida de doble vía donde, por una parte, los gobiernos emprenden un ritmo dispar atendiendo en mayor o menor medida los impactos negativos en lo económico, lo social y lo ambiental; por otra vía ancha, la conciencia de la comunidad global toda que demanda una urgente transformación de la economía y así poner foco en la realidad evidente del cambio climático, en la regeneración de los ecosistemas permitiendo el mantenimiento y desarrollo mismo de la vida planetaria.
La necesidad de profundizar y dar celeridad a esa extensión legal desde el sector público y que derrama hacia el privado, es el gran desafío que la humanidad está esperando.
Criterios ESG, la Unión Europea y la ASEAN Taxonomy
Existe un enfoque de gestión empresarial cada vez más exigente que busca el equilibrio de resultados económicos, sociales y ambientales y, para ello, están los criterios ESG (Environmental-Social-Governance), los que evalúan el desempeño e integración de tales dimensiones de las empresas y organizaciones.
Sin duda, la UE es la región líder en regulación y aplicación de los factores ESG, promoviendo no solamente estándares voluntarios sino que los ha convertido en leyes obligatorias. La legislación europea enmarcada en las Directivas CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive), obliga a las empresas comunitarias a informar en forma estandarizada y verificable su impacto, y los ESRS (European Sustainability Reporting Standards), conforman el eje regulatorio vinculante para los socios comunitarios obligados a cumplir con los estándares técnicos, los que definen qué información deben reunir para cumplir con los CSRD.
En línea con lo dicho precedentemente, los países del sudeste asiatico asociados en la ASEAN (Asociación de Naciones de Naciones del Sudeste Asiático) vienen alineando su crecimiento económico con criterios ESG, consolidándose como un polo atractivo para la inversión sostenible y la producción responsable.
Es así que la Taxonomy for Sustainable Finance adoptada por la ASEAN (“ASEAN Taxonomy”), constituye un marco regional promotor de las actividades económicas sostenibles bajo los citados factores ESG los que persiguen objetivos ambientales, como la protección de la biodiversidad y ecosistemas naturales.
La ASEAN sigue un principio rector como filosofía de unión denominada la “ASEAN WAY”, y como espíritu central que ha permitido la integración de estas naciones a pesar de su diversidad política, religiosa, económica y cultural. A modo de ejemplo, han cobrando impulso en la región -desde 2020- diversos proyectos de energías renovables con inversión internacional, alcanzando inversiones USD 43 MM solamente en el 2022 y que, en el caso de Malasia, se ha convertido en la fuente de energía más barata. Del mismo modo, Vietnam e Indonesia han atraído el mayor volumen de Inversión Extranjera Directa (“IED”) sustentable en energías limpias, que durante la última década alcanzaron entre USD 232 y 242 MM, seguidos por Malasia y Singapur entre USD 153 y 242 MM.
El sudeste asiático ha sido uno de los mayores receptores de IED entre las regiones emergentes, como pioneras en la transición hacia un desarrollo sostenible, flujos que se han dirigido -entre otras naciones- a Singapur, la que tiende a actuar como centro regional para muchos inversores. Asimismo, el plan conocido como el Asean Comprehensive Recovery Framework, para la recuperación del COVID 19, propuso estrategias generales que van desde la salud y el bienestar al cuidado de los recursos naturales (Capítulo 3) y un futuro resiliente y sustentable.
A diferencia de las directrices de la UE -verdaderas normas vinculantes reiteramos- la ASEAN Taxonomy no impone regulación de manera automática sino que conforma un marco voluntario que los países integrantes van adaptando e incorporando a sus regulaciones nacionales obligatorias; ello, como una guía de convergencia.
Así como las directrices europeas impactan globalmente, lo mismo ocurre con la ASEAN Taxonomy, debido al principio de extraterritorialidad que se expresa en la adopción legal con criterios de sostenibilidad y que cada país miembro de la región incorpora para sí. Todo esto contribuye a mejorar las prácticas y criterios sobre sostenibilidad y transparencia, e impacta positivamente en toda la cadena de valor de las empresas tanto dentro como fuera de la Región.
Lo dicho fortalece la propia capacidad y voluntad regulatoria de la ASEAN e incentiva, para no depender exclusivamente de la influencia de otros bloques, en la búsqueda del impacto positivo de soluciones en la gestión de la sostenibilidad. En esa búsqueda de integración regulatoria, las empresas están viendo a la sostenibilidad como una oportunidad estratégica el hecho de identificar y gestionar positivamente sus impactos.
Quedan bajo cuidado y protección de la ASEAN Taxonomy, sectores como la energía, el transporte, los bienes raíces, el uso de la tierra, entre otras áreas.
Los nuevos estándares de las B Corps
En abril de 2025 la ONG B Lab lanzó una nueva herramienta de medición - Estándares B Lab V2.0 que entrará en vigencia en el 2026, conllevando un cambio profundo a su última versión y elevando así los estándares para establecer una base sólida y transparente en el camino hacia la transformación profunda y global de la economía bajo el paraguas de los criterios ESG.
La nueva medición B se sustenta sobre la base de ejes ineludibles que exigirán su reportabilidad en gobernanza y propósito; acción climática; derechos humanos; trabajo justo; gestión ambiental y circularidad; justicia, equidad, diversidad e inclusión (JEDI); asuntos gubernamentales; y acción colectiva (incluyendo transparencia fiscal).
En línea con lo dicho precedentemente la ASEAN se ha convertido en un actor relevante en la agenda global ESG, y de allí también el crecimiento de las B Corps en los países de la región que están elevando los estándares del impacto empresarial, mostrando una señal visible de auténtico compromiso con los citados criterios y que, bajo el sello B, demuestran públicamente su fortaleza y expansión de su credibilidad en el camino de la sostenibilidad.
Artículo escrito por Fernando López Peña, del equipo de ECIJA Argentina.