Que este verano no te pesquen

2 de agosto de 2024

Que este verano no te pesquen

Tribuna de Natalia Antúnez, senior de Privacidad y Protección de Datos de ECIJA Madrid.

En esta época del año cuando las vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina y estamos pensando en la merecida desconexión mientras realizamos tareas de nuestro día a día, es cuando los atacantes están más al acecho, esperando un descuido de cualquier empleado.

El conocido ataque phishing es aquél a través del cual, por medio de un correo electrónico malicioso (en el que el autor se hace pasar por una empresa legítima existente o una persona de confianza), o una página web (generalmente clonada de una existente para tener más credibilidad), se intentan obtener datos confidenciales, entre los más populares y más impacto pueden causar, credenciales de accesos a sistemas, números de cuenta bancaria y claves bancarias, el número de DNI, junto con otros datos asociados al mismo. Una vez el atacante obtiene dicha información, el alcance de los daños y la repercusión puede ser amplia. En este sentido, es importante tener en cuenta que por parte de los atacantes no hay distinciones, por ello, ya sea el empleado un becario recién llegado a la organización, un directivo, CEO de la entidad o un externo, puede ser objeto de recibir estos correos electrónicos, con el fin de poder obtener la información de interés para el atacante y poder llegar incluso a acceder al hueso de las organizaciones, pudiendo causar daños tanto con respecto a la confidencialidad, como integridad e incluso disponibilidad de la información confidencial de la organización.

Hace años los correos maliciosos eran evidentes, dado que se utilizaban correos cuestionables, la traducción utilizada no era correcta, incluso el nombre utilizado para dirigirse a los destinatarios no correspondía con estos. si bien en la actualidad, los ataques son más sofisticados, llegando incluso a utilizar el dominio de empresas reales, o incluso de la propia empresa, dando apariencia de pertenencia a la organización. En este último caso, si la empresa es pequeña y todos los empleados se conocen, este aspecto no tendría mucho impacto, puesto que las alarmas pueden saltar, pero en caso de recibir un email del “departamento de recursos humanos” o “contabilidad” desde un correo corporativo, para completar un cuestionario o acceder a un archivo, el riesgo es mucho mayor y las posibilidades de éxito de los atacantes son más que considerables.

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Que este verano no te pesquen

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