Los inicios de un proyecto son ilusionantes pero, a la vez, inciertos ante el desconocimiento sobre si la idea cuajará o no. A las dificultades propias de los inicios se añaden las cuestiones legales que hay que conocer para dar forma a una start up, fundamentales para que salga adelante y, sobre todo, para no incurrir en infracciones futuras. En este camino, el asesoramiento de un despacho de abogados será determinante para ir abordando los pasos iniciales que, en primer lugar, tendrán que definir qué tipo de sociedad se quiere constituir. La nueva firma también puede iniciarse como sociedad anónima, civil o cooperativa, entre otros tipos.
La elección de una clase u otra “depende de muchos factores, como la estrategia fiscal, el modo de financiación o los riesgos asumidos en las responsabilidades por la explotación del producto o servicios”, aclaran Alejandro Touriño y Cristina Villasante, socio director y socia del área de TMT (tecnología, medios y y telecomunicaciones) de ECIJA.