Oportunidad histórica y desafíos de los Acuerdos Mercosur-UE y Mercosur-EFTA Argentina - Uruguay

Informes11 de noviembre de 2025
Los países del Mercosur, en particular Argentina y Uruguay, han dado en los últimos meses pasos decisivos hacia una mayor integración en el comercio internacional, lo cual representa una oportunidad histórica pero también implica desafíos jurídicos que deben ser analizados.

El 16 de setiembre pasado, el Mercosur anunció la firma del Tratado de Libre Comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, acuerdo que abre nuevas oportunidades en un área de libre comercio de casi 300 millones de personas, con un PIB combinado superior a los US$ 4,3 trillones, que facilitará la internacionalización de las empresas de la región además de la atracción de inversiones.


En tanto, el histórico acuerdo Mercosur- Unión Europea, firmado políticamente en 2019, ha retomado un impulso significativo tras 25 años de negociaciones, luego de que el 3 de setiembre pasado, la Comisión Europea presentara sus propuestas al Consejo para la firma y celebración del acuerdo, que podría ser ratificado antes de fin de 2025 y que creará un mercado de más de 700 millones de consumidores, consolidando la mayor zona de libre comercio a nivel global.


Ambos tratados, si bien distintos en su alcance y contenido, suponen un cambio estructural para Argentina y Uruguay.


Sin duda, los posicionan como países abiertos al mundo, comprometidos con estándares internacionales, y con potencial para acceder a mercados de alto poder adquisitivo. No obstante, implican también desafíos jurídicos, institucionales y comerciales que deben ser cuidadosamente evaluados.


2. Desafíos jurídicos a la vista

2.1 Argentina

Para la República Argentina, estos acuerdos aumentan las oportunidades de atraer inversión extranjera ya que crean un marco regulatorio claro y un mecanismo de solución de controversias que otorga certidumbre y previsibilidad a los operadores económicos. 


En tanto, promueven la integración normativa dentro del Mercosur y con la región ya que estos acuerdos impulsan indirectamente temas económicos de la agenda interna del bloque regional en materia de libre circulación, armonización normativa y simplificación de procedimientos, avanzando en disciplinas aún no reguladas intrarregionalmente que permitan constituir el mercado único. 


En cuanto a la operatoria comercial, facilitan y simplifican el tránsito para bienes, reduciendo las inspecciones físicas y estableciendo criterios claros y transparentes para los actores.


En suma, los acuerdos prevén disposiciones que generan una mayor transparencia, previsibilidad y confianza para la implementación y cooperación en las distintas áreas, tales como reglamentos técnicos, normas y procedimientos, lo cual facilitará el comercio entre las partes.


2.2 Uruguay

En el caso de Uruguay, los tratados implican la necesidad de realizar ajustes normativos y administrativos en diversas áreas clave.


En cuanto a las compras públicas, se deberá adaptar la normativa para garantizar igualdad de condiciones entre oferentes nacionales y europeos, lo que puede impactar en los sistemas de contratación estatal y en la regulación de las preferencias locales.


En tanto, en el área de la Propiedad intelectual se requerirá una actualización de la legislación y prácticas administrativas en patentes, marcas, indicaciones geográficas y derechos de autor, la cual deberán estar alineadas con estándares europeos más estrictos.


Por otro lado, las exportaciones deberán cumplir con regulaciones técnicas más exigentes que se ajusten a los estándares sanitarios, fitosanitarias y exigencias de certificaciones de los países firmantes, lo cual implica fortalecer el rol de organismos, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y el LATU, tanto en fiscalización como en certificación.


Por último, la sostenibilidad ambiental y social imponen compromisos vinculantes, lo que exigirá reformas o fortalecimientos institucionales en materia ambiental, derechos laborales y participación ciudadana. 


3. Repercusiones institucionales 

3.1 Argentina

El acuerdo Mercosur-UE generará repercusiones institucionales en Argentina, principalmente a través de la necesidad de adaptación legislativa y la implicancia de los poderes del Estado para su implementación. 

 

Además de la aprobación del Congreso, se requerirá una mayor coordinación entre los ministerios (Economía, Producción, Cancillería) y organismos como SENASA y el INTI, que deberán implementar políticas que fomenten la competitividad, la inversión y cumplan con los nuevos estándares asumidos en los acuerdos, como normas sanitarias y fitosanitarias.

 

Argentina deberá adaptar y fortalecer sus instituciones vinculadas al comercio exterior y las instituciones públicas deberán capacitar a sus funcionarios en temas técnicos, como reglas de origen, certificaciones y estándares europeos.

 

3.2 Uruguay

 

Estos acuerdos también impactan directamente en la estructura y funcionamiento del Estado uruguayo-

En cuanto a las capacidades técnicas, el desafío que presentan es la necesidad de capacitación y modernización por parte de los ministerios, agencias reguladoras y autoridades aduaneras para aplicar eficazmente las disposiciones de los tratados y generar un entorno económico, normativo e institucional moderno.

Asimismo, Uruguay deberá establecer mecanismos internos robustos en defensa comercial para utilizar las cláusulas de salvaguardia, solución de controversias y antidumping en caso de que sectores productivos locales se vean afectados.


En tanto, el Parlamento deberá revisar múltiples normas sectoriales para asegurar coherencia con los compromisos internacionales asumidos, lo que puede incluir reformas en leyes de comercio, protección ambiental, compras estatales y competencia.


En contrapartida, al institucionalizar una relación política y estratégica también se fortalecerán los vínculos políticos, culturales y económicos, profundizando las raíces que unen a ambas regiones.

 

4. Efectos directos en el sector privado

 

4.1 Argentina

Argentina ha logrado establecer una relación comercial sólida con la UE, siendo el bloque europeo uno de sus principales socios. 


Actualmente, las exportaciones argentinas a la UE representan aproximadamente el 10,24% de sus ventas globales, un dato significativo en el comercio exterior del país. Entre los productos más destacados que Argentina exporta a la UE, se encuentran la harina de soja, el maní y la carne vacuna refrigerada.


La harina de soja es el principal producto de exportación hacia la UE, con un valor que alcanza los 628 millones de dólares, seguido por la carne vacuna refrigerada por un monto de 458 millones de dólares.


Este conjunto de exportaciones no solo resalta la relevancia de Argentina como proveedor de alimentos de alta calidad, sino que también evidencia la creciente interdependencia entre los dos bloques en sectores estratégicos.


Se espera que, con el acuerdo, las exportaciones argentinas a la UE aumenten significativamente, abriendo nuevas oportunidades para estos productos así también para el vino, los cítricos, el aceite de soja, y los productos lácteos. Además, la integración de mercados fortalecerá a las pequeñas y medianas empresas argentinas, mejorando su capacidad de exportación hacia el bloque europeo.


Estos acuerdos permitirán igualar las condiciones de acceso que gozan los competidores de los productos argentinos que desde hace años suscribieron acuerdos preferenciales con la UE y garantizará la estabilidad de las reglas de acceso a uno de los principales mercados de exportación, evitando el riesgo de ser afectado por medidas proteccionistas que pudieran aplicar.


En materia de servicios, la UE es el primer importador mundial de servicios. La Argentina, exportador de servicios basados en conocimiento, se beneficiará con la remoción de la mayoría de las barreras existentes y podrá competir también en igualdad de condiciones en el mercado europeo.


Los acuerdos prevén el desarrollo de programas que faciliten la integración de las pymes en las cadenas globales de valor, así como la asistencia técnica en las áreas de reglamentos técnicos y normas. 


Asimismo, la participación de las pymes en los procedimientos de compras gubernamentales y el acceso a la información sobre los requisitos de contratación.


4.2 Uruguay

El empresariado uruguayo, en especial las pymes exportadoras, también enfrentarán transformaciones prácticas.


La Unión Europea es un socio comercial estratégico de Uruguay que representó en 2024 el 14% de las exportaciones uruguayas de bienes, con un valor de US$ 1.786 millones. Entre los principales productos exportados se encuentran la celulosa, la carne bovina y el arroz.


Uno de los beneficios más relevantes del acuerdo es la eliminación progresiva de aranceles para más del 90% de las exportaciones del Mercosur a la UE, lo que reducirá costos y fortalecerá la competitividad de las empresas exportadoras uruguayas. Esto abre nuevas posibilidades para los sectores agroindustriales, pero también para sectores estratégicos como las energías renovables y el hidrógeno verde. 


En contrapartida, las empresas deberán invertir en mejoras de procesos productivos y certificaciones para cumplir con normas europeas y exigencias técnicas.


En cuanto a la protección legal, se fortalecerá el marco jurídico para inversiones y exportaciones, reduciendo riesgos comerciales y brindando mayor previsibilidad.


5. Consideraciones finales 

En resumen, los acuerdos Mercosur-UE y Mercosur-EFTA son mucho más que acuerdos comerciales, representan tanto para Argentina como Uruguay un avance estratégico para ser economías más competitivas y dinámicas. 


La entrada en vigor de estos tratados —una vez ratificados— no será solo una cuestión económica, sino una verdadera transformación jurídico-regulatoria. 


Es una oportunidad para que se consoliden como actores clave en el comercio global lo cual redundará en un aumento de la inversión, mejorando las perspectivas económicas de la región.


El éxito de su implementación dependerá de la capacidad de los Estados para adecuarse normativamente, y de la colaboración público-privada para aprovechar al máximo las nuevas oportunidades.

Siluetas de personas en una roca al atardecer, con el sol poniéndose en el horizonte.

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