Neurotecnología y privacidad: la última frontera
Hoy, empresas tecnológicas y de salud desarrollan productos que leen impulsos neuronales para predecir emociones, facilitar comandos mentales, tratar la depresión o diseñar campañas publicitarias más efectivas. Lo que parecía ciencia ficción ya está en el mercado. Y con ello surge un nuevo reto: ¿estamos preparados legal y éticamente para proteger lo más íntimo de lo humano?
Con este reto sobre la mesa, les invitamos a leer el artículo de opinión de nuestro socio experto en Derecho Digital, Mauricio París y publicado por El Financiero Costa Rica.
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La defensa de la privacidad neural exige una convergencia internacional que ponga límites éticos y jurídicos antes de que la tecnología imponga los suyos. No se trata de frenar la innovación, sino de exigir que ésta se desarrolle con integridad. Proteger la privacidad neural es proteger lo que nos hace humanos. Es honrar ese principio que durante siglos pareció indiscutible: cogito, nemo partitur. El pensamiento no se comparte. No se transfiere. No se monetiza. Se respeta.