Más allá del caso Shein: el auge de conflictos por copia de diseños y su regulación en Chile

Artículos10 de diciembre de 2025
El caso Shein reabre el debate sobre la protección de diseños y la necesidad de fortalecer el resguardo de activos creativos en Chile.

En los últimos años, la industria de la moda —tanto en Asia como en Europa y en Estados Unidos— ha sido escenario de un aumento de reclamaciones por la reproducción no autorizada de diseños. Aunque ciertos gigantes de la moda rápida han concentrado buena parte de la atención mediática, como la china Shein, lo cierto es que este fenómeno no se limita a un solo actor: diversas compañías de gran presencia internacional, incluidas reconocidas firmas europeas, también han enfrentado cuestionamientos y acciones legales por supuesta imitación de diseños de terceros, en especial de creadores independientes y pequeñas marcas.


Estos conflictos ponen de manifiesto la dificultad que tienen muchas pequeñas o medianas empresas para combatir lo que consideran una apropiación indebida de activos creativos propios —incluyendo marcas, dibujos y diseños industriales—, especialmente en un mercado digital globalizado donde la copia puede materializarse en cuestión de horas.


La regulación chilena: protección de dibujos y diseños industriales

En Chile, el mecanismo más eficaz para proteger la apariencia externa de un producto—ya sea su forma, su ornamentación o sus patrones gráficos—es el registro de diseños y dibujos industriales ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI). Este registro otorga al titular un derecho exclusivo de explotación, permite actuar con mayor solidez frente a imitaciones y constituye la herramienta jurídica más directa para resguardar productos cuyo valor radica precisamente en su diseño.


Para que puedan registrarse, ambos deben cumplir la condición de novedad, entendida como una diferencia significativa respecto de diseños o dibujos ya conocidos, con independencia del lugar donde hayan sido divulgados.


De acuerdo con la normativa chilena, se considera diseño industrial toda forma tridimensional, asociada o no a colores, que confiera a un producto una apariencia especial y nueva, perceptible a la vista. Por su parte, se considera dibujo industrial toda combinación de figuras, líneas o colores aplicadas en un plano con fines de ornamentación y que otorgue al producto una apariencia distinta y nueva.


El caso Shein revela un desafío global: proteger la creatividad visual en un mercado digital donde la copia es rápida, barata y difícil de rastrear. En Chile, el sistema de dibujos y diseños industriales ofrece una herramienta concreta para enfrentar este tipo de prácticas y reforzar el valor competitivo de los activos creativos. Para diseñadores, emprendedores y empresas, evaluar la conveniencia de registrar estos activos puede marcar una diferencia significativa frente a eventuales imitaciones.

Vista nocturna de una ciudad iluminada con edificios altos.

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