Expansión & Empleo recoge la opinión de Alejandro Toruño, socio director de ECIJA, sobre si las empresas se verán obligadas a pagar parte de la hipoteca debido al teletrabajo.
Que el trabajo en remoto se haya convertido en un modelo cada vez más generalizado y que se consolide como una solución permanente, provoca la aparición de nuevos conflictos laborales y de relación entre empresas y trabajadores, y lleva a reclamaciones nunca vistas por parte de éstos, que plantean nuevas exigencias que las organizaciones tendrán que incluir en sus convenios colectivos.
Alejandro Touriño, socio director de ECIJA, considera que el trabajo en remoto implica una mayor dificultad para controlar la actividad y la productividad: “Por un lado está el control de tiempo (pago por horas) y por otro, el control de tarea (importa que ésta se realice y el resultado). El segundo caso tiene más sentido para promover la eficiencia, aunque nos hemos acostumbrado a sistemas y normativas de control y registro de jornada que fomentan el presentismo y no la eficacia".
Por lo que se refiere al control por parte de la empresa, no podemos olvidar que en nuestra antigua vida profesional exclusivamente presencial ya empezaban a admitirse ciertas fórmulas invasivas por parte de las organizaciones, a lo que hay que sumar la aceptación de la disponibilidad las 24 horas a la que aspiran muchas organizaciones.