10 tendencias jurídicas en tecnología que marcarán el 2026

2026 marcará un punto de madurez definitiva en la relación entre tecnología, regulación y negocio. Tras años de experimentación acelerada, especialmente en inteligencia artificial, datos y automatización, el mercado entra en una fase donde cumplir ya no es suficiente: será imprescindible demostrar control, trazabilidad y responsabilidad.

El futuro legal de la tecnología

Para el sector legal, este cambio supone una transformación profunda del rol del abogado. El asesoramiento deja de ser reactivo o meramente interpretativo y se convierte en una función estructural de acompañamiento al negocio, capaz de integrar tecnología, regulación y estrategia corporativa.

Como señala el equipo de ECIJA en este informe: “La regulación tecnológica ya no es un freno a la innovación, sino el marco que permite escalarla de forma segura y sostenible.”

Una serie de cubos transparentes flotando en un fondo negro.

1. El cumplimiento del Reglamento de IA redefine el mercado legal

En 2026, la plena aplicación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial situará el asesoramiento jurídico en IA como una prioridad absoluta para empresas y administraciones. El uso intensivo de sistemas predictivos, algoritmos de decisión e IA generativa en procesos comerciales, laborales, financieros y creativos incrementará de forma significativa la exposición a riesgos legales, reputacionales y sancionadores.

El foco del asesoramiento se desplazará hacia la auditoría algorítmica, la supervisión humana, la trazabilidad, la gestión del ciclo de vida del sistema y la responsabilidad por decisiones automatizadas, sesgos o fallos de seguridad. Las empresas demandarán abogados capaces de traducir un marco regulatorio complejo en estrategias de cumplimiento que permitan innovar sin bloquear el negocio.

“Las empresas no buscan saber si cumplen, sino cómo cumplir sin paralizar el negocio”, apunta el equipo de ECIJA.


Un pasillo oscuro con anillos de luz que crean una atmósfera futurista.

2. Simplificación normativa y ajustes prácticos en la aplicación del AI Act

Los retrasos en la implementación del Reglamento de IA por parte de los Estados miembros obligarán a la Comisión Europea a introducir medidas de simplificación y ajustes prácticos durante 2026. Estas medidas buscan reducir costes de cumplimiento, especialmente para pymes, sin vaciar de contenido los objetivos de seguridad y confianza del marco europeo.

Entre los cambios más relevantes destacan la flexibilización de requisitos documentales, la adaptación del calendario de obligaciones para sistemas de alto riesgo a la disponibilidad de estándares, la centralización de la supervisión de determinados modelos en la Oficina Europea de IA y una mayor coherencia con la normativa de protección de datos, especialmente en materia de detección y corrección de sesgos.

“2026 será el año en que el AI Act deje de leerse como un texto legal y empiece a aplicarse como un marco operativo”, señalan desde la firma.

La imagen muestra un patrón de luces rojas que se mueven en una forma ondulada y fluida.

3. IA generativa, contenidos digitales y publicidad bajo control regulatorio

Agosto de 2026 marcará un punto de inflexión en la creación de contenidos y la publicidad digital. Con la plena exigibilidad del Reglamento de IA, las empresas deberán garantizar trazabilidad extremo a extremo, supervisión humana y documentación verificable en los sistemas generativos utilizados para producir textos, imágenes, vídeos o campañas publicitarias.

En un entorno donde la IA se convierte en una herramienta creativa central, demostrar el origen del contenido, el respeto a los derechos de autor y la ausencia de prácticas engañosas será obligatorio. El cumplimiento normativo dejará de ser un requisito formal para convertirse en un elemento estratégico del modelo de negocio.

La imagen muestra varios cubos blancos flotando en un fondo gris.

4. Data Act y GDPR: compartir datos sin vulnerar derechos

La aplicación plena del Data Act en 2026 transformará la gestión de los datos generados por productos conectados, servicios digitales y entornos cloud. Las empresas estarán obligadas a facilitar el acceso y la portabilidad de determinados datos, permitir el cambio de proveedor y evitar cláusulas contractuales que bloqueen el intercambio.

Este nuevo escenario convivirá con las exigencias del RGPD, obligando a identificar correctamente qué datos son personales, cómo anonimizar o seudonimizar de forma efectiva y qué garantías implementar en los procesos de acceso, reutilización y compartición. La correcta gestión del dato compartido se convertirá en uno de los mayores retos jurídicos del año.

La imagen muestra una serie de ondas rojas translúcidas que se entrelazan en un fondo suave.

5. Ciberseguridad regulada y responsabilidad empresarial ampliada

La transposición de la Directiva NIS2 mediante la nueva Ley de Coordinación y Gobernanza de la Ciberseguridad ampliará de forma notable el número de entidades obligadas a cumplir requisitos estrictos en esta materia. 

La ciberseguridad deja de ser una cuestión técnica para convertirse en una obligación de gobernanza corporativa.

A ello se suma la adaptación al Cyber Resilience Act, que incorpora la seguridad como un requisito esencial en el diseño y comercialización de productos digitales. En 2026, fabricantes y proveedores deberán prepararse para nuevas obligaciones de notificación, gestión de vulnerabilidades y responsabilidad por defectos vinculados a la ciberseguridad.

Estructura geométrica hecha de cubos interconectados en color metálico.

6. Identidad digital europea y Wallet ID

La entrada en vigor de eIDAS2 consolidará la identidad digital como uno de los ejes clave del ecosistema jurídico-tecnológico. La European Digital Identity Wallet transformará los procesos de identificación, firma electrónica, gestión del consentimiento y acceso a servicios digitales regulados.

Las empresas deberán adaptarse a nuevas obligaciones en materia de interoperabilidad, seguridad, conservación de evidencias y reparto de responsabilidades entre proveedores, verificadores y usuarios. La correcta implantación de estos sistemas exigirá un asesoramiento jurídico capaz de integrar el marco técnico y normativo en decisiones operativas seguras.

Esfera roja brillante sobre un fondo negro.

7. Legal Operations y eficiencia estructural del sector legal

En 2026, Legal Operations se consolidará como una función estratégica en despachos y asesorías jurídicas. La complejidad regulatoria, la adopción masiva de IA y la presión por ofrecer servicios más predictivos y rentables obligarán a profesionalizar la gestión interna del área legal.

Legal Ops permitirá integrar tecnología de forma efectiva, optimizar procesos, mejorar la planificación financiera y coordinar equipos multidisciplinares. Su objetivo no es sustituir al abogado, sino liberar tiempo de tareas repetitivas y elevar el valor estratégico del asesoramiento jurídico.

Vista desde abajo de una estructura circular con luces dispuestas en un patrón radial.

8. Legaltech e IA integrada en la práctica jurídica

La inteligencia artificial dejará de ser una herramienta experimental para convertirse en un componente estructural de la práctica jurídica. Automatización, análisis predictivo de riesgos y litigios, y generación asistida de contratos se integrarán plenamente en los flujos de trabajo.

El modelo “lawyer-in-the-loop” se impondrá como estándar, garantizando que la eficiencia tecnológica se combine con criterio jurídico y control normativo. La integración de sistemas de gestión documental y contractual permitirá mayor trazabilidad y coherencia en cumplimiento y gobierno del dato.

Una serie de estructuras en forma de triángulo iluminadas con luces rojas en un entorno nocturno.

9. Datos sensibles: biometría, neurodatos y salud

El tratamiento de datos biométricos, neurodatos y datos de salud seguirá siendo uno de los ámbitos de mayor riesgo jurídico en 2026. Las autoridades mantendrán un enfoque especialmente estricto, exigiendo bases de legitimación sólidas, evaluaciones de impacto reforzadas y un riguroso juicio de necesidad, idoneidad y proporcionalidad.

La aparición del Espacio Europeo de Datos de Salud y el desarrollo de neurotecnologías sin una normativa sectorial específica obligarán a aplicar con máximo rigor el RGPD y las directrices del Supervisor Europeo de Protección de Datos.

Una serie de bloques en tonos rojos y naranjas sobre un fondo negro.

10. Marca, avatares digitales y nuevos activos intangibles

Los “synthetic influencers”, avatares creados por IA y marcas dinámicas se consolidarán como activos estratégicos para las empresas. La protección jurídica ya no se limitará a signos estáticos, sino que abarcará rasgos, movimientos, estilo y comportamiento de identidades digitales complejas.

Este fenómeno exigirá nuevas estrategias de marca, contratos específicos y una revisión profunda de los derechos de propiedad intelectual, imagen y explotación comercial en entornos digitales altamente automatizados.

Conclusión

2026 no será un año de ruptura, sino de consolidación inteligente. La tecnología seguirá avanzando, pero lo hará dentro de marcos de gobernanza más exigentes, donde la confianza, la trazabilidad y la responsabilidad serán los verdaderos habilitadores del crecimiento.

Para el sector legal, el reto —y la oportunidad— será liderar esta transición, acompañando a empresas y administraciones en la construcción de modelos tecnológicos innovadores, seguros y jurídicamente sostenibles.

“El futuro no pertenece a quien innova más rápido, sino a quien lo hace mejor acompañado"

Equipo de TMT de ECIJA
Una imagen abstracta que muestra un patrón de partículas de colores en movimiento.

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