Hugo Écija: "La inteligencia artificial y la globalización son oportunidades históricas para redefinir lo que significa ser abogado en el siglo XXI.”
El sector legal atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia, impulsada por la inteligencia artificial, la digitalización y la apertura al capital externo. En este contexto, Hugo Écija, fundador y presidente ejecutivo de ECIJA, comparte en Iberian Lawyer su visión sobre el futuro de la abogacía, el papel de la tecnología y la importancia del propósito como motor de crecimiento sostenible.
“Monté mi despacho con 26 años y hoy tengo 53. He dedicado más de la mitad de mi vida a este proyecto, que ha sido vital, con visión y siempre en evolución”, recuerda Écija.
Desde su fundación en 1997, ECIJA ha construido una estructura empresarial que separa el capital, la gestión y la prestación de servicios jurídicos, apostando por áreas emergentes como el derecho audiovisual y la propiedad intelectual. Ese enfoque —hoy común, pero revolucionario en los años noventa— sentó las bases de un modelo que combina visión empresarial, innovación tecnológica y adaptación continua.
Con una facturación global de 102,3 millones de euros en 2024, presencia en 18 jurisdicciones y 37 oficinas, ECIJA se ha consolidado como una de las firmas líderes en Iberoamérica, con el objetivo de alcanzar 200 millones de euros en 2030.
Una firma pionera en inteligencia artificial
La estrategia Full AI Firm sitúa a ECIJA entre las firmas más innovadoras de Europa. Reconocida por Financial Times Innovative Lawyers en la categoría de Estrategia Digital, la firma ha integrado la inteligencia artificial en toda su cadena de valor: desde la gestión de contratos hasta la automatización de procesos legales internos y el asesoramiento tecnológico a grandes corporaciones.
“Negar la irrupción de la IA es un error. Igual que ocurrió con internet, no se trata de creer o no creer: llega y se queda. A la IA hay que abrazarla, gestionarla con ética y poner a las personas en el centro”, afirma Écija.
A través de ECIJA Tech —liderada por Paul Handal— y la ECIJA Academy, la firma ha convertido la formación en IA en el eje de su desarrollo interno. Todos los profesionales reciben capacitación específica para integrar la tecnología en su práctica jurídica, con el propósito de aumentar la eficiencia, la productividad y el valor para el cliente, sin perder el componente humano que caracteriza a la firma.
Capital, expansión y propósito
ECIJA fue pionera en España en abrirse al capital externo en 2010, permitiendo acelerar su crecimiento y atraer talento global.
“El capital es clave. Más músculo financiero significa más capacidad para crecer, atraer talento e invertir a largo plazo”, explica Écija.
Hoy la firma combina ese impulso financiero con una estrategia internacional centrada en Iberoamérica, donde cuenta con presencia en 16 países. El objetivo: consolidar su liderazgo en derecho digital y tecnología, y acompañar a sus clientes en su expansión en mercados hispanohablantes.
Recientemente, ECIJA ha fortalecido su estructura en Colombia, integrando equipos líderes en privacidad, legaltech e inteligencia artificial, y reforzando su modelo colaborativo entre despachos locales y regionales.
Cultura, talento y bienestar
Más allá del crecimiento, Hugo Écija subraya que el éxito de la firma se sustenta en su cultura interna y propósito. La firma ha desarrollado un entorno basado en la confianza, la flexibilidad y el bienestar de su equipo, bajo iniciativas como ECIJA Cares y ECIJA by Women.
“Pedimos compromiso, pero damos libertad. Queremos que la gente disfrute de estar aquí, que sienta que ECIJA es un lugar donde crecer y aportar”, destaca Écija.
Con espacios abiertos, jerarquías planas y una apuesta por la conciliación, la firma busca atraer y retener talento diverso, promoviendo una cultura que combina rendimiento, propósito y bienestar.
“La inteligencia artificial y la globalización son oportunidades históricas para redefinir lo que significa ser abogado en el siglo XXI. Este es un momento para reinventarse o morir”, concluye Écija.
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