El ICAM lanza una guía de IA para abogados
La inteligencia artificial (IA) está transformando el ejercicio profesional de la abogacía. Conscientes de este cambio, el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha publicado una guía de buenas prácticas que ofrece criterios para integrar esta tecnología en los despachos de abogados de manera responsable, segura y conforme a los principios deontológicos de la profesión.
El documento parte de una premisa clara: la IA debe entenderse como una herramienta de apoyo, nunca como un sustituto del criterio jurídico del abogado. En este sentido, subraya que la supervisión humana es ineludible y advierte sobre riesgos asociados a su uso, como la confidencialidad, los sesgos o las denominadas “alucinaciones” de los modelos generativos.
La guía distingue entre la IA analítica, utilizada para la revisión documental o la predicción de tendencias, y la IA generativa, capaz de redactar borradores o generar resúmenes, recordando que en ambos casos la supervisión profesional es obligatoria, dado que un algoritmo no posee comprensión jurídica real.
Asimismo, el documento insiste en la importancia de una evaluación previa de las necesidades y soluciones tecnológicas antes de adoptar nuevas herramientas, valorando aspectos como la proporcionalidad, la seguridad, el retorno de la inversión y el cumplimiento normativo.
En cuanto al marco regulatorio, el texto recuerda que el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, en vigor desde 2024 y de aplicación progresiva hasta 2027, clasifica los sistemas según su nivel de riesgo. En la abogacía, muchos de estos usos se situarán en la categoría más alta, lo que implica exigencias reforzadas de transparencia, documentación y supervisión.
Además del cumplimiento normativo, la guía establece principios de ética profesional, como el respeto a los derechos fundamentales, la mitigación de sesgos y la protección de datos, advirtiendo expresamente que nunca deben introducirse datos confidenciales de clientes en plataformas de IA sin garantías técnicas y contractuales suficientes.
El documento también destaca la necesidad de una formación continua en IA para los profesionales del derecho y de desarrollar protocolos internos de gobernanza, que incluyan trazabilidad de decisiones, registro de versiones de herramientas y criterios de selección de proveedores.
“La abogacía no debe limitarse a adaptarse al cambio: debe liderarlo”, afirmó Eugenio Ribón, decano del ICAM. “Esta guía ofrece a la profesión una herramienta práctica y rigurosa para aprovechar las ventajas de la IA sin comprometer los principios esenciales de la abogacía: la confidencialidad, el juicio profesional y la defensa de los derechos fundamentales”.
La publicación, que traslada a la práctica las recomendaciones del nuevo marco regulador europeo y nacional en materia de IA, ha sido coordinada por Mabel Klimt, diputada de la Junta de Gobierno responsable de innovación, tecnología y cultura, con la colaboración de un destacado grupo de expertos entre los que figura Alejandro Touriño, socio director de ECIJA y presidente de la Sección de TIC del ICAM.
“Usar la IA sin miedo, pero con criterio: eso es lo que propone esta guía”, señaló Mabel Klimt, destacando que no se trata de frenar la innovación, sino de acompañarla “con criterios éticos, herramientas claras y pautas jurídicas que permitan integrar esta tecnología de forma segura, transparente y eficaz”.
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