El caso Banksy: Cuando el anonimato es en sí mismo la obra

Artículos12 de mayo de 2026
El derecho de autor reconoce el derecho moral de paternidad que es el derecho del autor a ser identificado como creador de su obra. Pero ese mismo derecho incluye su cara inversa, el derecho a permanecer anónimo o a publicar bajo pseudónimo, reconocido explícitamente en el Convenio de Berna y en la mayoría de las legislaciones nacionales.

En el imaginario colectivo, Banksy había sido construido como una aleación imposible entre Batman y Robin Hood: artista, anarquista, anticapitalista, provocador, un fantasma urbano que se movía en las sombras y pintaba a espray los muros con crítica. Un mito en sí mismo. Nadie esperaba menos de quien había instalado en secreto una trituradora dentro del marco de una pintura — la icónica niña con el globo rojo — para que se destruyera en el instante exacto en que el martillo de Sotheby's cayó sobre una oferta de más de £1,000,000. Un acto de sabotaje perfecto desde la clandestinidad.

Cuando la noticia de la identidad de Bansky circuló, no se reveló a un genio incomprendido, ni a un activista radical. No. Banksy era, como lo han descrito en medios de prensa, un “tipo blanco promedio”.

Continuar leyendo la columna de nuestra socia experta en Propiedad Intelectual, Monserrat Soto, para la revista regional Mercados & Tendencias.



La imagen muestra una pared blanca con un panel rojo en un lado.

Socios relacionados

ACTUALIDAD #ECIJA