¿Dejaría entrar a un empresario en su Facebook y en su LinkedIn?

13 de febrero de 2013

¿Dejaría entrar a un empresario en su Facebook y en su LinkedIn?

Hablar mal de la empresa o insultar al jefe en las redes sociales; presumir de una gran noche de copas –fotos incluidas– o publicitar en Facebook un pequeño negocio paralelo mientras se está de baja por enfermedad; utilizar –mal y abusando– los medios sociales en horario de oficina...

Son prácticas poco aconsejables para conservar el empleo si se tiene en cuenta la influencia de ese gran escaparate que son las redes sociales y profesionales, herramienta de marca personal y ventana indiscreta de nuestro tiempo.

Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirma el despido procedente de una empleada que durante su baja médica trabajaba en su negocio de diseño y creación de tocados –promocionado desde Facebook–, y el mismo tribunal avaló otro despido de un trabajador que había publicado en la red social fotos de sus salidas nocturnas en plena baja. El Tribunal Superior de Justicia de Aragón, atendiendo a la gravedad de los insultos proferidos por un trabajador hacia su jefe –realizados en un blog y en Facebook– lo condenó por vía penal; y El Tribunal de Justicia de La Rioja confirmó el despido disciplinario de una trabajadora por conectarse a Facebook y a otras webs de contenido lúdico durante la jornada laboral.

A los conflictos ya conocidos –que tienen que ver además con la tendencia creciente a que empresas y reclutadores investiguen la actividad social de empleados y candidatos, o a que comprueben los datos de estos últimos en las redes– se unen otras disputas que plantean una nueva relación entre empleados y empleadores, sobre todo en la fase previa de selección para un puesto de trabajo.

Prácticas agresivas José Prieto, socio de Laboral de Baker & McKenzie, asegura que en ciertas fases de reclutamiento tiene una gran importancia el hecho de que la contratación se haga sobre la base de hechos reales.

Las mentiras o las informaciones y datos exagerados en las redes sociales pueden llevar a las compañías a actuar contra quienes protagonizan el engaño, y quizá por esta desconfianza creciente, en Estados Unidos se están dando casos de procesos de selección en los que determinados empleadores exigen las contraseñas de Facebook o LinkedIn a los candidatos para entrar abiertamente en su vida en red y conocer toda clase de datos.

Prieto afirma que “se trata de una práctica agresiva que excede la esfera de la privacidad. Es una usurpación de la identidad en la que estos reclutadores se hacen pasar de alguna manera en la red por los potenciales empleados a los que pretenden contratar”.

Las autoridades de los estados de California e Illinois prohibieron a comienzos de este año este tipo de prácticas.

Alejandro Touriño, asociado senior de Écija recuerda el ejemplo del gobierno alemán que limita la práctica cada vez más extendida entre los responsables de personal de rastrear las redes sociales en busca de información adicional de sus candidatos. La ya conocida como Ley Facebook prohíbe a los técnicos de gestión de personas usar las redes sociales en la valoración de aspirantes. “La restricción dibujada por la ley de privacidad alemana parece únicamente vetar la consulta, al menos en lo que a la primera versión de la propuesta se refiere, de redes sociales de carácter no profesional, es decir, sí podrían ser consultadas por los empleadores redes sociales de carácter profesional como Xing o LinkedIn, pero no podrían ser consultadas otras personales como Facebook o Twitter”.

Touriño se pregunta qué ocurre cuándo Twitter sólo contiene información profesional del perfil.

Nicolás Martín, socio director de MLA Associates, considera necesario “añadir una cláusula en los contratos de trabajo que regule la política de redes sociales mientras se es trabajador de la empresa. Esto evita sorpresas cuando se bucea por las redes”.

Martín recuerda que “los deportistas profesionales tienen sometida su contratación a la superación de revisiones médicas. Muchas veces es mejor prevenir que curar, y es recomendable indicar en cualquier oferta de trabajo que se tendrá en cuenta el contenido y uso de las redes sociales como una herramienta más de su currículo”.

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Enlace a la noticia: http://www.expansion.com/2013/02/13/juridico/1360778199.html?a=f9b8b275829d22ba4e142cb6bec622a7&t=1360829893

 

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