Daniel López: "Podría establecerse la vacunación como obligatoria, atendiendo al interés general, si bien, para ello, debería aprobarse una Ley Orgánica"

8 de febrero de 2021

El Derecho entrevista a Daniel López Carballo, Socio del Área de IT, Privacidad y Protección de Datos de ÉCIJA, con ocasión de la reciente celebración de la Privacy Week organizada por ÉCIJA y la Fundación PRIDAT.

 La jornada Privacy Week se ha organizado en varias sesiones que se han celebrado entre el 25 y 29 de enero. Si hubiese que ponerle un lema o título que identificase a la Privacy Week 2021 ¿cuál sería?

El necesario avance hacia una concepción global de la privacidad. Una temática que engloba los diferentes temas abordados por ponentes de primer nivel. Cada uno desde su óptica han abordado cuestiones relacionadas con los flujos de datos internacionales, la situación normativa en los diferentes países o cómo ha impactado las situaciones que vivimos en la actualidad en el concepto de privacidad y protección de los datos.

Un concepto que ha sido abordado por autoridades en la materia (el INAI en México, la Dirección Nacional de Registro de Datos Públicos de Ecuador o el Centro de Protección de Datos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), el propio Supervisor Europeo y profesionales de alto nivel como María José Delegada de Protección de Datos de Presidencia del Gobierno y Ministerio de la Presidencia) y Marisa Boronat (Delegada de Protección de Datos y Jefa de la División de Gobernanza y Transparencia del Banco de España)

 ¿Cómo está afectando la pandemia a la protección de la privacidad? ¿Qué destacarías tanto negativa como positivamente, si cabe hacerlo?

La pandemia ha puesto en relieve el concepto de privacidad. Raro es el día en que no vemos en los medios alguna noticia sobre este aspecto.

Todos somos conscientes de que una pandemia de está magnitud no era previsible y que, en el momento en que fueron aprobadas las normas que hoy tenemos en materia de protección de datos, el legislador no tenía en mente escenarios como el que, por desgracia vivimos.

En este punto, se está avanzado en diferentes debates, tales como, si debe primar la privacidad sobre otros derechos fundamentales como la salud o, el propio concepto de privacidad global. Estos aspectos han sido abordados en momentos como la toma de temperaturas, su impacto en la normativa de prevención de riesgos laborales o, actualmente, sobre la posibilidad de llevar a cabo registros de personas vacunadas y, por tanto, los no vacunados.

Si bien, el RGPD no estaba pensado para estas situaciones, si aporta claridad sobre como actuar, sobre cómo analizar los riesgos derivados, cómo legitimar los tratamientos o, los propios datos de salud. La norma ofrece una serie de soluciones flexibles que posibilitan los tratamientos de datos. Eso sí, con determinadas restricciones.

La propia legitimación para el tratamiento de los datos personales en el marco del interés público o de la protección de un interés vital de interesado o de terceros, son formulas que ya se recogen en nuestra normativa. Cuestión diferente es que datos podemos tratar o cómo se debe contener el tratamiento en si mismos, es decir, la limitación del tratamiento (tratar los datos estrictamente necesarios para la finalidad perseguida).

El impacto de sistemas de inteligencia artificial o análisis masivos de datos pueden tener un impacto muy positivo en la predicción, reglas y seguimiento de los casos, pudiendo anticiparse a la propagación de virus. La utilización de aplicaciones que traten los datos, a priori, anonimizados, favorece el análisis de información que podría no tener la consideración de datos personales y, por tanto, la identificación o re-identificación de las personas.

Junto con estos beneficios, está el reverso, la necesaria ponderación entre derechos, es decir, que se hayan valorado todas las opciones desde el punto de vista de técnico y jurídico para descartar otros sistemas que puedan implicar una menor intromisión en la esfera íntima de las personas. Otro aspecto que puede implicar un riesgo es la falta de transparencia e información, que faciliten al ciudadano conocer qué es lo que se va a hacer o quién lo tratará. Este ejercicio, resaltado por la normativa, facilita la asimilación de que la tecnología está para ayudar y no como enemigo.

Otro riesgo es la utilización de la información con diferentes fines, es decir, tener una lista de vacunados, implica tenerla de no vacunados, aunque no fuera el fin perseguido. Por ello debe extremarse la diligencia en el diseño de los sistemas y soluciones. La protección de la confidencialidad, la no estigmatización de las personas contagiadas o en riesgo, son otros aspectos que deben ser analizados.

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Daniel López: "Podría establecerse la vacunación como obligatoria, atendiendo al interés general, si bien, para ello, debería aprobarse una Ley Orgánica"

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