Tribuna de Daniel Rodríguez para Delfino
¿Cómo mejorar la protección de datos en el sector público?
Los pasados acontecimientos concernientes a las pruebas FARO son justa causa de indignación popular. Si bien la fascinación del Gobierno por hacerse con nuestros datos era ya conocida por todos, lo que no sabíamos era hasta dónde era capaz de llegar con tal de hacerse con esta información. En este caso, fuimos testigos de una instrumentalización de menores de edad que no puede ni debe quedar impune.Sin embargo, procurando no atribuir motivaciones malévolas a las decisiones del Ejecutivo, para efectos de este artículo, presumo que la razón de tantos tropiezos es pura y simple ignorancia supina, es decir, ignorancia de lo que debe ser conocido, sobre todo cuando hablamos del tratamiento de datos personales en el sector público.
Propongo entonces, en estas pocas líneas, algunas buenas prácticas que deberían implementar las instituciones públicas en materia de protección de datos, para no seguir minando la confianza de la ciudadanía en el manejo de sus datos. Después de todo, los datos son esenciales para la formulación de políticas públicas efectivas y para fomentar la innovación tecnológica. No sería justo satanizar la ciencia de datos por la torpeza de algunas autoridades.
Ahora bien, la premisa de cualquier recomendación en esta materia es entender que casi todo tratamiento de datos personales que efectúen las instituciones públicas es de alto riesgo, pues se realiza a gran escala, a partir de una cantidad considerable de datos de millones de personas. Esos son datos valiosos que, si cayesen en las manos equivocadas o se les diera un uso inapropiado, provocaría nefastas consecuencias para la privacidad, la seguridad y otros derechos fundamentales de las personas.