Este artículo de opinión ha sido publicado en Delfino Costa Rica.
El mundo ha sido afectado por la pandemia mundial de COVID-19, y los efectos de la crisis ya ha contagiado al empleo. Con la baja económica, viene emparejado la baja de ingresos de las empresas (sean grandes o pequeñas) y con esto la dificultad de mantener los salarios de sus trabajadores.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha pintado un panorama sombrío. En América Latina y el Caribe, informan que: “más de 50% de todos los trabajadores se desempeñan justamente en los sectores más expuestos a una crisis como son los de comercio y servicios, según datos el último informe Panorama Laboral de la región, presentado en enero justamente antes que se iniciara el contagio global del COVID-19”. Según la misma OIT, podemos estar ante un escenario de pérdida de empleo y precarización laboral no visto desde la Segunda Guerra Mundial.
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