Así impacta en los despachos la regulación de la IA y la ciberseguridad

Artículos27 de enero de 2026
La consolidación del marco regulatorio europeo en materia de tecnología marcará un punto de inflexión en 2026. Desde ECIJA destacan que la regulación ya no actúa como freno a la innovación, sino como el marco que permite escalarla de forma segura y sostenible, transformando de manera definitiva tanto los modelos de negocio como el asesoramiento jurídico a empresas y organizaciones.

La aplicación del Data Act, NIS2 o eI DAS2, entre otras normativas, transformará el asesoramiento jurídico, ya que los abogados deberán traducir un marco regulatorio complejo en estrategias que no bloqueen el negocio.


"La regulación tecnológica ya no es un freno a la innovación, sino el marco que permite escalarla de forma segura y sostenible". Con estas palabras resumen desde ECIJA cómo ven la situación actual de la normativa en esta materia y cómo acabará transformando de manera definitiva no sólo los negocios de las empresas europeas sino también el asesoramiento que los despachos les brindan.


Y es que el año 2026 supondrá la consolidación definitiva de la relación entre tecnología, regulación y negocio. Tras un periodo de adopción acelerada —especialmente en inteligencia artificial, gestión de datos y automatización—, el mercado entra en una etapa en la que ya no bastará con cumplir: será necesario acreditar control, trazabilidad y responsabilidad.


Este contexto transforma de manera profunda el papel del abogado. El asesoramiento jurídico dejará de ser reactivo o meramente interpretativo para convertirse en una función estructural, orientada a acompañar al negocio e integrar tecnología, regulación y estrategia corporativa.


¿Cuáles son las diez tendencias jurídicas en tecnología que marcarán 2026? 


Un informe elaborado por ECIJA las resume:


Inteligencia artificial


En 2026, la plena aplicación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial situará el asesoramiento como una prioridad para empresas y administraciones. El uso intensivo de sistemas predictivos, algoritmos de decisión e IA generativa en ámbitos comerciales, laborales, financieros y creativos incrementará la exposición a riesgos legales, reputacionales y sancionadores.


El foco del asesoramiento se desplazará hacia la auditoría algorítmica, la supervisión humana, la trazabilidad, la gestión del ciclo de vida de los sistemas y la responsabilidad por decisiones automatizadas, sesgos o fallos de seguridad. Las empresas demandarán abogados capaces de traducir un marco regulatorio complejo en estrategias que no bloqueen el negocio.


Simplificación


Los retrasos en la implementación del Reglamento de IA por parte de los estados miembro llevarán a la Comisión Europea a introducir en 2026 medidas de simplificación y ajustes prácticos. El objetivo será reducir los costes de cumplimiento, especialmente para pymes, sin vaciar de contenido los principios de seguridad y confianza.

Entre los cambios previstos destacan la flexibilización de requisitos documentales, la adaptación del calendario de obligaciones para sistemas de alto riesgo a la disponibilidad de estándares, la centralización de la supervisión de determinados modelos en la Oficina Europea de IA y una mayor coherencia con la normativa de protección de datos, en particular en materia de sesgos.


Creación de contenidos


Agosto de 2026 marcará un punto de inflexión para la creación de contenidos y la publicidad digital. Con la plena exigibilidad del Reglamento de IA, las empresas deberán garantizar trazabilidad, supervisión humana y documentación verificable en los sistemas generativos utilizados para producir textos, imágenes, vídeos o campañas.


En un entorno en el que la IA se consolida como herramienta creativa central, demostrar el origen de los contenidos, el respeto a los derechos de autor y la ausencia de prácticas engañosas será obligatorio. El cumplimiento normativo se convertirá en un elemento estratégico del modelo de negocio.


Protección de datos


La aplicación plena del Data Act transformará en 2026 la gestión de los datos generados por productos conectados, servicios digitales y entornos en la nube. Las empresas deberán facilitar el acceso y la portabilidad de determinados datos, permitir el cambio de proveedor y evitar cláusulas contractuales que limiten el intercambio.


Estas obligaciones convivirán con las exigencias del RGPD, lo que obligará a identificar correctamente los datos personales, aplicar técnicas eficaces de anonimización o seudonimización y establecer garantías adecuadas en los procesos de acceso, reutilización y compartición.


Ciberseguridad


La transposición de la Directiva NIS2 mediante la nueva Ley de Coordinación y Gobernanza de la Ciberseguridad ampliará de forma significativa el número de entidades obligadas a cumplir requisitos estrictos.


La ciberseguridad dejará de ser una cuestión técnica para convertirse en un elemento central de la gobernanza corporativa. A ello se sumará la adaptación al Cyber Resilience Act, que incorpora la seguridad como requisito esencial en el diseño y comercialización de productos digitales, con nuevas obligaciones de notificación, gestión de vulnerabilidades y responsabilidad.


Identidad digital


La entrada en vigor de eIDAS2 consolidará la identidad digital como uno de los pilares del ecosistema jurídico tecnológico. La European Digital Identity Wallet transformará los procesos de identificación, firma electrónica, gestión del consentimiento y acceso a servicios digitales regulados.


Las empresas deberán adaptarse a nuevas obligaciones en materia de interoperabilidad, seguridad, conservación de evidencias y reparto de responsabilidades entre proveedores, verificadores y usuarios.


Operaciones legales


En 2026, las operaciones legales se consolidarán como una función estratégica en despachos y asesorías internas. La complejidad regulatoria, la adopción generalizada de la IA y la presión por ofrecer servicios más predecibles impulsarán la profesionalización de la gestión legal.


Las legal ops permitirán integrar tecnología, optimizar procesos, mejorar la planificación financiera y coordinar equipos multidisciplinares, liberando al abogado de tareas repetitivas y reforzando el valor estratégico del asesoramiento.


Legaltech


La IA dejará de ser experimental para convertirse en un componente estructural del ejercicio profesional. Automatización, análisis predictivo de riesgos y generación asistida de contratos se integrarán plenamente en los flujos de trabajo.


El abogado especialista combinará eficiencia tecnológica con control jurídico y normativo, reforzando la trazabilidad en cumplimiento y gobierno del dato.


Datos sensibles


El tratamiento de datos biométricos, neurodatos y datos de salud seguirá siendo uno de los ámbitos de mayor riesgo jurídico. Las autoridades mantendrán un enfoque estricto, exigiendo bases de legitimación sólidas, evaluaciones de impacto reforzadas y un riguroso análisis de proporcionalidad.


El desarrollo del Espacio Europeo de Datos de Salud y de neurotecnologías sin normativa sectorial específica obligará a aplicar con máximo rigor el RGPD y las directrices del Supervisor Europeo de Protección de Datos.


Marcas dinámicas


Los synthetic influencers, los avatares creados por IA y las marcas dinámicas se consolidarán como activos estratégicos. La protección jurídica se extenderá más allá de los signos tradicionales para abarcar rasgos, estilos y comportamientos de identidades digitales complejas.


Accede al artículo completo publicado en Expansión aquí.

Una vista desde abajo de una estructura circular con luces que emanan de las paredes en un patrón radial.
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