Pasaporte Digital (DPP): la Unión Europea en la lucha contra el lavado verde en la industria de la moda
Marco
La sostenibilidad ha pasado a ocupar un lugar central en la comunicación de las marcas de moda. Expresiones como"respetuoso con el medio ambiente","consciente" o"responsable" se han convertido en habituales en el discurso comercial, reflejando la creciente valoración de los criterios medioambientales y éticos por parte de los consumidores. Sin embargo, esta tendencia ha traído consigo un importante riesgo legal: el lavado verde. El lavado verde se produce cuando una marca comunica prácticas medioambientales o atributos de sostenibilidad de forma engañosa, vaga o insuficientemente fundamentada, lo que puede inducir a error al consumidor. El uso inexacto de alegaciones medioambientales pone en peligro la confianza del consumidor y justifica una respuesta reguladora cada vez más exigente.
El lavado verde y sus consecuencias jurídicas
El lavado verde no es una forma inocua de reaccionar ante las preocupaciones medioambientales de los consumidores. Es un fenómeno que puede dar lugar a responsabilidades legales y que ha venido recibiendo cada vez más atención por parte de los reguladores y las autoridades supervisoras. En los últimos años, varias marcas han sido objeto de demandas, investigaciones reguladoras o medidas administrativas relacionadas con acusaciones medioambientales. En el caso de H&M, se emprendieron acciones legales en relación con su línea"Conscious", en la que se alegaba que determinadas afirmaciones sobre sostenibilidad no estaban suficientemente fundamentadas. Al mismo tiempo, en el Reino Unido, la Advertising Standards Authority (ASA) ordenó la retirada de anuncios de marcas como Nike, Lacoste y Superdry, por considerar que no demostraban adecuadamente los beneficios medioambientales anunciados. Además, la autoridad italiana de la competencia (AGCM) multó a Shein con 1 millón de euros por declaraciones medioambientales consideradas genéricas o imprecisas. Estos casos demuestran que las declaraciones genéricas o inexactas pueden dar lugar a litigios, sanciones administrativas y daños significativos a la reputación, lo que refuerza la necesidad de una comunicación sostenible debidamente fundamentada.
El nuevo marco europeo: el Pasaporte Digital de Producto
En este contexto, la Unión Europea está desarrollando un nuevo marco normativo destinado a reforzar la transparencia y combatir el lavado verde, que prevé la introducción obligatoria del Pasaporte Digital de Producto (DPP ) a partir de 2027. El DPP es el resultado de un esfuerzo normativo europeo para mejorar la sostenibilidad de los productos a lo largo de su ciclo de vida, proporcionando información creíble y fiable a consumidores y empresas. Forma parte del Pacto Verde Europeo y del Plan de Acción para la Economía Circular y se basa en el Reglamento (UE) 2024/1781, "Ecodiseño de Productos Sostenibles" ("ESPR", por sus siglas en inglés), que entró en vigor en 2024. El ESPR otorga a la Comisión Europea el poder de definir criterios específicos de sostenibilidad, requisitos de rendimiento e información, y es la base legal para hacer del DPD una herramienta que garantice el cumplimiento y la trazabilidad de estos criterios. Se espera que la Comisión Europea adopte actos delegados y de ejecución en virtud del ESPR entre 2027 y 2028, que abarcarán en primer lugar los textiles -especialmente la ropa-, así como la electrónica, los muebles, los detergentes, las pinturas y los metales. En el caso de la ropa, el PMF funcionará como una tarjeta de identidad digital para cada prenda, accesible a través de códigos QR o medios equivalentes, que recogerá información normalizada y auditable sobre la composición de los materiales, la cadena de producción, el consumo de recursos y el impacto medioambiental a lo largo del ciclo de vida del producto. Así pues, las alegaciones de sostenibilidad ya no se basan exclusivamente en mensajes de marketing, y ahora se requiere un apoyo objetivo y accesible basado en hechos. Este régimen representa un cambio significativo en el marco jurídico de la sostenibilidad. Al hacer que la información medioambiental sea estructurada y exigible, la sostenibilidad adquiere ahora la naturaleza de una obligación real. Para las empresas, esto implica la necesidad de reforzar los mecanismos internos de recopilación y validación de datos, así como de alinear la comunicación comercial con prácticas de cumplimiento efectivas. Es importante destacar que estos requisitos no sólo se aplican a las empresas establecidas en la Unión Europea. Todos los productos textiles comercializados en el mercado europeo, independientemente de dónde se produzcan, tendrán que cumplir los requisitos del pasaporte digital. La trazabilidad de las materias primas y la recogida coherente de datos a lo largo de toda la cadena de producción exigen que los fabricantes y proveedores, incluidos los establecidos en terceros países, adapten sus procesos a tiempo. Aunque especialmente exigente en un sector caracterizado por cadenas de producción largas y fragmentadas, este nuevo marco también puede representar una oportunidad para estructurar procesos internos más sólidos en línea con un estándar europeo de transparencia.
Marco jurídico para los consumidores
La introducción del pasaporte digital es un desarrollo lógico de los principios estructuradores de la legislación europea en materia de consumo, en particular los deberes de transparencia y veracidad de la información. Cuando la sostenibilidad se utiliza como factor relevante en la decisión de compra, las alegaciones medioambientales dejan de ser meramente promocionales y pasan a formar parte de la base económica del consentimiento del consumidor. La DPD contribuye a reducir la asimetría informativa entre empresas y consumidores, permitiendo comprobar objetivamente si los atributos de sostenibilidad reivindicados se corresponden con la realidad del producto. De este modo, densifica los requisitos ya inherentes al derecho de los consumidores, evitando situaciones de engaño a través de declaraciones medioambientales infundadas.
Publicidad y competencia
En el ámbito de la publicidad y la competencia, la PPD introduce un parámetro objetivo para controlar las declaraciones medioambientales utilizadas en la comunicación comercial. La existencia de información estructurada y escrutable permite confrontar directamente las afirmaciones publicitarias con los datos técnicos subyacentes, reduciendo el margen para mensajes vagos o promocionales carentes de fundamento. Esta evolución contribuye a una competencia más leal al limitar las estrategias de diferenciación basadas en alegaciones medioambientales indemostrables y al permitir un control más eficaz por parte de las autoridades competentes.
Cumplimiento y ESG
Desde una perspectiva empresarial, el pasaporte digital refuerza el vínculo entre las políticas de sostenibilidad, cumplimiento y ESG. La obligación de recopilar y poner a disposición datos fiables a lo largo de la cadena de producción implica un refuerzo de los deberes de diligencia debida, especialmente cuando se trata de supervisar a los proveedores y los procesos de producción. Además, aunque el DPP no debe recopilar datos personales de los usuarios, su aplicación digital exige el cumplimiento del GDPR y de estrictas normas de ciberseguridad, asegurando que los sistemas de información y las plataformas que almacenan y transmiten estos datos estén protegidos contra el acceso no autorizado, la manipulación o las violaciones de la privacidad y garanticen su seguridad por defecto. La sostenibilidad deja así de ser un elemento puramente reputacional y se convierte en un compromiso jurídicamente relevante, sujeto a prueba y seguimiento. El apoyo jurídico desempeña un papel central, no sólo en la respuesta a los requisitos normativos, sino también en un enfoque preventivo de la gestión de riesgos. A pesar de los costes asociados a la adaptación, el cumplimiento de este nuevo marco puede ser una oportunidad para reforzar la credibilidad de las prácticas empresariales y alinearlas con los requisitos de transparencia de la Unión Europea.
Conclusión
La introducción del Pasaporte Digital de Producto obligatorio para las prendas comercializadas en la Unión Europea es un hito importante en el enfoque legal del lavado verde. Al exigir que las alegaciones medioambientales estén respaldadas por información estructurada y verificable, la Unión Europea está consolidando la sostenibilidad como un elemento jurídicamente relevante en las relaciones con los consumidores y en la actividad empresarial, alejándose de una lógica meramente declarativa o de reputación. Al imponer requisitos de trazabilidad, coherencia y prueba documental, el pasaporte digital limita significativamente el uso de alegaciones medioambientales vagas o infundadas y refuerza los mecanismos para exigir responsabilidades a las empresas. Esta nueva norma de transparencia no sólo contribuye a una protección más eficaz de los consumidores y a una competencia más leal, sino que proyecta la sostenibilidad como eje central del cumplimiento corporativo en el sector de la moda.
